La Traviata vuelve al Amaia con una escenografía distinta y un «elenco de lujo»

Con sorpresa. Elenco y miembros de la asociación lírica, con la delegada de Cultura, en la calle Mayor, donde hoy harán un flash mob. /  F. DE LA HERA
Con sorpresa. Elenco y miembros de la asociación lírica, con la delegada de Cultura, en la calle Mayor, donde hoy harán un flash mob. / F. DE LA HERA

La Asociación Lírica Luis Mariano apuesta por volver a producir, diez años después, esta ópera de Verdi, la que más veces se ha representado en el último siglo

IÑIGO MORONDO IRUN.

Uno de los más rutilantes títulos de la historia de la ópera, La Traviata, regresa al Centro Cultural Amaia el fin de semana próximo, el sábado 28 y el domingo 29 a las 19.00 horas. La obra firmada por Giuseppe Verdi aparece en cualquier listado sobre las mejores o más famosas producciones líricas; «es la ópera más representada en el último siglo», decía el presidente de la Asociación Lírica Luis Mariano, Pedro Miguel Aguinaga; «cuelga el cartel de no hay billetes en todo el mundo», acompañaba el director artístico de la entidad, Ángel Pazos.

Por esas cuestiones, que obviamente encuentran su razón de ser en la calidad del trabajo del compositor italiano, La Traviata fue elegida por la asociación lírica irundarra en su tercera temporada, allá por 2007. «Entonces prácticamente llenamos las dos representaciones», recordaba Pazos. «Vamos a tratar de conseguirlo esta vez». Para que tal objetivo se pueda alcanzar la apuesta ha sido alta. Primeramente, en lo que se refiere al elenco que tanto Aguinaga como Pazos coincidieron en calificar como «de lujo».

Los tres papeles principales de la representación tienen importantes nombres propios. Ella, Violeta, la ardiente protagonista de esta trágica historia de amor, tomará el cuerpo de Mercedes Gancedo, una soprano argentina afincada en Barcelona. «La descubrimos en el Concurso de Canto Luis Mariano del año pasado, donde fue la ganadora absoluta, el Primer Premio. Nos encandiló», confesaba Pazos. «No ha cantado nunca este papel, pero estamos seguros de que el público la va a apreciar como hizo el año pasado el jurado del certamen».

Fue el propio tenor irundarra quien hace una década cantó el papel del protagonista masculino, Alfredo Germont. En esta ocasión, la responsabilidad recae en Manuel de Diego, un cántabro que ha encontrado en el Teatro de la Maestranza de Sevilla un escenario estable en el que desarrollarse. «Hay unos pocos tenores que son realmente famosos y Manuel debería tener el mismo renombre porque sus cualidades vocales están a la altura de las de esos grandes tenores», reivindicó Pazos.

Para el papel de antagonista, en este caso Giorgio, padre de Alfredo, la Asociación Lírica Luis Mariano ha optado por Luis Cansino, «un barítono de fama mundial», aseguró el director artístico, «que ya ha participado con nosotros en otros espectáculos como Fausto o 'Cavallería rusticana'».

En busca de los jóvenes

Verdi dio a su obra una ambientación coetánea y algunos críticos atribuyen a ello el fracaso que sufrió en su estreno, en Venecia, en 1853. «El público no estaba acostumbrado a que los actores de la ópera vistieran como él», comentó Pazos. Recordó que en 2007, La Traviata que se vio en Irun fue más clásica en ese sentido y que ésta vez estará ambientada «en el final de la posguerra, años 40-50» del siglo XX. Será una versión «muy particular, aunque no quiero adelantar mucho», advertía el director de escena, François Ithurbide. «Cuando se abra el telón, quiero que el público se sorprenda».

Puede, sin embargo, que se extendiera más allá de lo que quería cuando explicó que Verdi tenía una fuerte conciencia política y que esta obra «fue una denuncia de la burguesía de la era industrial, que no concibe el amor entre el hijo de un burgués y una prostituta. Una clase social sin sentimientos para mí esta muerta, pero son muertos que con su fortuna viven muy bien. Eso trajo a mi cabeza la idea de los muertos vivientes» para una representación que tiene lugar el fin de semana previo a Halloween.

Aguinaga recordó que las entradas cuestan 25 euros para socios y 32 para no socios, con billetes a 5 euros en taquilla, el mismo el día de la representación, para jóvenes menores de 30 años. Esa apuesta «está dando sus frutos, porque cada vez se ve más gente joven», reconoció la delegada de Cultura, Juncal Eizaguirre. Agradeció a la Asociación Lírica su trayectoria y, especialmente, esta temporada de 2017 que va tocando a su fin y que «está siendo sobresaliente», valoró la edil.

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