Un trabajo tan intenso como gratificante

Jesyca Costa, como coordinadora del programa, expresó su «satisfacción» con el trabajo realizado. «Personalmente, puedo decir que ha sido muy gratificante. El ir ayudando a estas personas poco a poco ha permitido que ellos mismos vieran los resultados, y nos lo demostraban: confiaban más en nosotros, comprobaban las mejoras logradas en su día a día... La verdad es que eso es algo muy bonito», aseguró.

Esta circunstancia permite afirmar que «hemos logrado nuestro objetivo principal», que era «mejorar la calidad de vida y el bienestar de estas personas en situación de fragilidad». Asimismo, «hemos obtenido información como para seguir mejorando el programa piloto». Las «valoraciones tan positivas» que han realizado los usuarios del servicio son uno de los motivos de que Hurkoa vaya a continuar con el programa. Además, «hemos detectado que hay necesidades que seguir cubriendo».

Jesyca Costa enumeró algunos ejemplos de las tareas «del día a día» que desempeñan los trabajadores sociales en el marco de este programa de acompañamiento: una vez se conocen las necesidades de cada usuario, «se realiza un plan de atención individualizado». En función del mismo, el trabajador puede realizar acciones como informar al usuario sobre los recursos o prestaciones económicas a los que puede acceder, acompañarle a sus consultas médicas, buscar opciones para cubrir su tiempo libre, como acudir a un centro social; ayudarle con gestiones como la renovación del contrato de alquiler o las relacionadas con su comunidad de vecinos; contactar con su farmacia habitual para que preparen su medicación semanal o supervisen su botiquín...

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