Los socios de gobierno están dejando ver sus discrepancias

En el último mes se han dado varias situaciones que evidencian la tensión entre PNV y PSE

I.M. IRUN.

Una coalición de Gobierno como la que pactaron EAJ-PNV y PSE-EE en Irun tiene, para quienes la forman, la gran ventaja de sumar una mayoría absoluta que aporta estabilidad a su acción de gobierno y permite acelerar proyectos que podrían eternizarse si se negociaran con una oposición en situación de fuerza.

Pero la realidad es que si ya en un gobierno monocolor surgen disputas internas, qué no cabe esperar entre dos socios que, seguro, comparten mucho de sus respectivos programas, pero que, obviamente, discrepan en mucho otro. No en vano, son dos partidos con sus correspondientes proyectos de ciudad.

Las fricciones propias de esta relación de pareja política han asomado tenuemente en los dos primeros años de mandato, pero van haciéndose cada vez mayores y más visibles. Hay gestos que están dejando de ser sutiles y situaciones que empiezan a trascender.

A la luz pública llegaron las discrepancias por las mociones políticas que PNV sacó adelante junto a Bildu y Sí se Puede Irun y que causaron choques plenarios de alto voltaje entre los socios. Publicamente quedó zanjado recordando ambos partidos que su acuerdo de Gobierno les da libertad de acción en esos casos.

Ha habido también cruces de declaraciones discrepantes, como el relativo al futuro de la parcela del parvulario de Larreaundi, pero lo más llamativo ha sido lo ocurrido en el pleno de presupuestos. SPI y Bildu evidenciaron que habían negociado con el delegado de Hacienda y, «en paralelo», con el portavoz del PNV. 'En paralelo', es decir, en líneas que no se tocan. Páez, que es delegado de Hacienda y portavoz socialista, no ocultó su malestar con su socio.

Ha sido la más flagrante muestra de los problemas en la coalición gobernante, pero no la única. La más reciente es de esta misma semana. Después de que en los últimos días de diciembre Iridoy anunciara que Zubieta se descartaba como ubicación para las pistas de Plaiaundi, anteayer, el alcalde, el socialista José Antonio Santano, compareció públicamente para contextualizar la cuestión y explicar que esa decisión no podía desligarse del hecho de que la operación del parque tecnológico que sustentaba la posible construcción del complejo deportivo no va a ir para adelante. Y aún queda más de un año de mandato.

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