Siguen con la cabeza gacha

Tras la marcha de Asier Santana el Real Unión ha perdido los dos partidos que ha disputado.
/F. DE LA HERA
Tras la marcha de Asier Santana el Real Unión ha perdido los dos partidos que ha disputado. / F. DE LA HERA

El Real Unión plantó cara al Sporting B, pero no consiguió puntuar en Mareo en el debut de José Luis Ribera como técnico unionista Los irundarras acumulan seis jornadas sin ganar, en las que han sumado un solo punto y cosechado cinco derrotas

BORJA OLAZABAL IRUN.

No se pueden sacar conclusiones tras dos partidos. No se puede pulsar la mejoría o no de un equipo en crisis cuando se ha tenido que enfrentar a los dos primeros de la clasificación. No se puede calibrar el trabajo de un entrenador con una sola semana de entrenamientos a sus espaldas con su nuevo equipo. Pero lo cierto es que la destitución de Asier Santana, no ha traído cambios en los resultados.

José Luis Ribera debutó como entrenador del Real Unión en Mareo con el siguiente once titular
Otaño; Estrada, Aimar, Ekhi, Gayoso; Rodellar, Mikel Alonso; El Haddadi, Juan Domínguez, Capelete; Jorge Galán.

La secretaría técnica del Real Unión decidió prescindir de los servicios del entrenador de Idiazabal tras la derrota en Gernika, 1-0. Los unionistas llevaban una sola victoria en los siete últimos encuentros y se pensó que lo mejor era cambiar el entrenador para encontrar la reacción en el equipo.

En el primer partido sin Santana en el banquillo, el de la semana pasada contra el Mirandés en el Stadium Gal, los de Irun perdieron 0-3. El líder superó sin contemplaciones a los txuribeltz. El domingo, en las instalaciones de Mareo, los irundarras visitaron al segundo clasificado, ya con el nuevo entrenador en el banquillo.

Dio la sensación de que el Real Unión estuvo mejor con José Luis Ribera al mando, de hecho se adelantó en el marcador y tuvo buenas ocasiones para hacer más goles, pero acabó perdiendo 2-1.

Los datos son los que son y desde la marcha de Asier Santana el cuadro unionista ha perdido los dos partidos que ha disputado. No ha conseguido ninguno de los seis puntos por los que ha luchado y se encuentra en una situación cada vez más complicada. Mirar hacia arriba se ha convertido en un acto de inconsciencia porque los puestos peligrosos de la tabla están cada vez más cerca.

Queda confiar en que el equipo mejorará de la mano de Ribera, que solo ha podido trabajar con los suyos una semana. De lo que pueda aportar el nuevo entrenador depende el futuro más cercano del Real Unión. La 17/18 será una temporada que se recuerde porque los de Irun cambiaron de técnico a mitad de camino, pero esperemos que cuando se hable de ella se diga que el cambio fue para bien.

El Real Unión se despedirá de sus aficionados por este año con la disputa en el Stadium Gal del último partido de la primera vuelta. El domingo, a partir de las cinco de la tarde, los irundarras recibirán al tercer clasificado, el Racing de Santander. Tampoco lo tendrá fácil el nuevo entrenador para estrenar su particular casillero de puntos.

Y eso que el equipo lo necesita, ya que la situación clasificatoria es preocupante. El Real Unión tiene veinte puntos y está un solo puesto por encima de la promoción de descenso, que la marca el Vitoria con diecisiete. Solo tres puntos menos. El descenso directo está algo más lejos, a seis puntos. Ahí aparecen dos equipos con catorce puntos, Osasuna Promesas y Lealtad de Villaviciosa. Cuidado.

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