Sangría en defensa para una derrota de las que hacen daño

Ni la defensa ni la portería del Bidasoa-Irun están funcionando en los últimos partidos.
/F. DE LA HERA
Ni la defensa ni la portería del Bidasoa-Irun están funcionando en los últimos partidos. / F. DE LA HERA

El Bidasoa-Irun encajó 35 goles contra el Benidorm y desaprovechó una gran oportunidad para dar un salto en la tabla

BORJA OLAZABAL IRUN.

Sí, perder contra el Ademar en León entraba dentro de la lógica. Aun encajando veinte goles en la primera parte. Los leoneses, si tienen el día, te pueden hacer un traje y se asume. Sí, perder un partido contra el Benidorm está dentro de las posibilidades de un campeonato tan igualado, pero hacerlo en Artaleku recibiendo 35 goles (diecinueve en la primera parte) no. El Bidasoa-Irun había acabado de manera brillante la primera vuelta y había comenzado la segunda en la misma línea, pero en las dos últimas jornadas ha vuelto a los errores que tanto daño le hicieron en el primer tramo de la competición.

El equipo entrenado por Jacobo Cuétara había conseguido reducir considerablemente el número de goles en contra, lo que le había llevado a sumar triunfos de manera continuada. La buena racha de los de amarillo se alargó desde el partido contra el Guadalajara hasta el choque contra el Puente Genil. 23,8 goles recibidos para cuatro victorias, un empate y una sola derrota. En los siete triunfos conseguidos durante esta campaña, la media de tantos encajados es de veinticuatro.

Pero cuando el Bidasoa no está bien en defensa. Cuando no consigue imponer su 6:0 o el 5:1 alternativo que plantea en algunos momentos de algunos partidos, la herida que sufre el equipo es considerable. De las de muerte por desangramiento. Y claro, se muere. Se pierde.

El entrenador bidasotarra ha acabado visiblemente enfadado con los suyos en los dos últimos encuentros. No por las derrotas, que se pueden llegar a asimilar si el trabajo se hace correctamente, sino por la endeblez defensiva mostrada por sus jugadores. Hace una semana en León, 33-29, el sábado en Artaleku contra el Benidorm, 34-35. La media sale a 34 goles recibidos y el resultado no puede ser otro que la derrota. Son diez goles más en contra de media que en las seis jornadas precedentes. De locos. Y en las once derrotas cosechadas por el Bidasoa, la media se queda en 30,6.

En resumen. Con 24 goles encajados de media, el Bidasoa gana. Con 30,6, pierde. La diferencia es sideral. Los resultados, también. Los números no engañan y el equipo debe tener claro qué es lo que tiene que mejorar. Porque si miramos los goles a favor, en las derrotas la media de marcados es de 26,7 y en las victorias de 28,7. Ahí, la diferencia es mínima.

Al menos, y el que no se consuela es porque no quiere, la derrota contra el Benidorm no ha acercado al Bidasoa-Irun a la zona de descenso, que sigue a siete puntos. Eso sí, los alicantinos, novenos, se han ido a cuatro.

Enfado de Cuétara

No escondió su enfado Jacobo Cuétara tras los veinte goles encajados en la primera parte de León y tampoco lo ha hecho tras perder contra el Benidorm habiendo recibido diecinueve antes del descanso y 35 al final.

Jacobo Cuétara dice claramente que «perder contra el Benidorm fue una decepción. No lo puedo expresar de otra manera. En el balonmano hay una línea muy clara, aunque cualquier equipo te puede ganar, lo que hay que hacer es estar, y este es el segundo partido consecutivo en el que no hemos estado. Recibir tantísimos goles en estos dos partidos, tras la solidez defensiva que habíamos demostrado en los encuentros anteriores, en los que los rivales tenían problemas para llegar a veinticinco, no puede ser. No puede ser que nos metan veinte goles en la primera parte en León y diecinueve contra Benidorm».

El técnico asturiano añade que «en el balonmano, o estás muy concentrado desde el principio o no eres competitivo. Nosotros no estuvimos concentrados por segunda semana consecutiva y eso es algo que me preocupa y me produce una decepción. Yo soy el máximo responsable porque no he sabido transmitir la importancia de estar concentrados y estoy muy cabreado. Además, necesitamos que los porteros paren. El nivel de la portería en los dos últimos partidos ha sido nefasto. Hay que ponerse las pilas y defender».

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