El reto principal actual: agua potable para la comunidad chimán

Bomba de agua en una comunidad chimán. / F. DE LA HERA
Bomba de agua en una comunidad chimán. / F. DE LA HERA

Taupadak trabaja para mejorar las condiciones de vida «del pueblo más aislado de Bolivia»

J. O. IRUN.

En los últimos tres años, el trabajo de la ONG Taupadak se ha centrado en las orillas del río Maniqui. Allí viven «los chimanes, uno de los diecisiete grupos étnicos del Beni y el pueblo más aislado y primitivo de Bolivia», explica Toño Puerta.

El aislamiento en el que han vivido y en el que todavía se encuentra la comunidad chimán conlleva unos elevados «índices de mortandad infantil, y no han recibido proyectos productivos o de cooperación jamás. Son los más pobres entre los pobres». El trabajo que Taupadak está desarrollando en su favor sigue «la estela de lo que nos marcó Manuel Egiguren en su momento, de apostar por los más necesitados».

En estos años «hemos desarrollado un proyecto con gallinas ponedoras, huertas familiares y otros cultivos...». Asimismo, Taupadak está buscando financiación para «crear una red de promotoras de equidad de género» en la zona. El «proyecto estrella» en este momento son los pozos de agua potable para estas comunidades, con el objetivo de reducir unas tasas de mortandad infantil «impropias del siglo XXI», que llegan hasta el doscientos por mil. Las mujeres gestantes eran el otro sector poblacional más afectado por la falta de agua potable.

«Ha sido un proyecto muy bien visto», corrobora Toño Puerta, que está contando con el apoyo de una decena de Ayuntamientos guipuzcoanos, entre ellos Irun y Hondarribia; y también de la Fundación Kutxa. Asimismo, Sport Mundi aportó al proyecto la recaudación de la última San Silvestre de Hondarribia, y ha habido donativos particulares como el de Zaisa.

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