Una reivindicación multitudinaria

La manifestación de ayer fue la más numerosa que se ha vivido en Irun en muchos años./F. DE LA HERA
La manifestación de ayer fue la más numerosa que se ha vivido en Irun en muchos años. / F. DE LA HERA

Miles de irundarras apoyaron las convocatorias por el 8-M en la ciudad

IÑIGO MORONDOIRUN.

Habían dicho que pararían y pararon. Muchísimas mujeres irundarras secundaron la huelga convocada para la jornada de ayer o los paros parciales. Y se notó. Vaya si se notó. No sólo en las afecciones derivadas de que no acudieran a sus puestos de trabajo, también y sobre todo, en la masiva respuesta a las diversas convocatorias reivindicativas que estaban programadas ayer en Irun.

La primera cita, a las 11.30 horas en la plaza de San Juan, fue llamativamente numerosa. Lejos de las decenas de participantes en concentraciones similares de otros años, ayer procedía hablar de miles. A las 11.45 se cerró con aplausos esa concentración, convocada por la Comisión de Igualdad del Ayuntamiento, pero nadie se movió, al contrario, siguió llegando gente, porque a las 12.00 estaba programada una manifestación que partió de la propia plaza tras el lema de la huelga convocada para ayer: 'Emakumeok planto'.

Esa segunda movilización la propusieron «diferentes mujeres de Bidasoaldea, sin vinculación con las instituciones, que durante las últimas semanas nos hemos reunido para posibilitar, en este 8-m, a todas las mujeres de la comarca, un espacio para la reivindicación sobre la necesidad de terminar con este sistema cisheteropatriarcal que sigue sometiendo y aplastando a las mujeres».

La Policía Local estimó en unas 8.000 personas la participación en la manifestación de ayer

El color morado estuvo muy presente durante toda la jornada en ropa, pañuelos y pancartas

Cerca del puente sobre las vías caminaba la cabecera y aún había manifestantes accediendo al paseo de Colón desde la calle Fueros: fue la manifestación más numerosa que se ha celebrado en la ciudad en mucho tiempo, con en torno a 8.000 participantes, según la estimación de la Policía Local. Estuvo respaldada por distintas asociaciones y colectivos que se incorporaron con sus propias pancartas. Hubo muchísimos hombres que, sin embargo, representaron un porcentaje muy pequeño entre tantas mujeres, ya fueran estudiantes, trabajadoras o jubiladas.

Una hora después de partir, la marcha regresó a la plaza de San Juan para dar lectura, en euskera y castellano, a un comunicado reivindicativo. El texto, además de aspectos generales y diferencias laborales en el conjunto del País Vasco, expuso problemas de carácter comarcal, como que «los Ayuntamientos se niegan a mediar en la brecha social que han supuesto los Alardes, donde una vez más las más agredidas somos las mujeres por defender nuestros derechos e ideales desde ambas posturas»; «la ausencia de protección institucional ante las agresiones (176 mujeres agradedidas en Irun en 2016)» o que se promueva «la cosificación de las mujeres con múltiples conductas», entre las que citaron, por ejemplo, «los concursos de belleza infantiles».

Cadena humana

La movilización vespertina también resultó masiva. La cadena humana formada para unir ayuntamiento y juzgados serpenteó y serpenteó durante todo el recorrido para dar cabida a todos los que querían participar. Aún así, la cabecera alcanzó de vuelta la plaza de San Juan cuando la cola de la cadena acababa de abandonarla.

Como por la mañana, el color morado se quiso hacer notar entre quienes formaron en la cadena. Estuvo presente, de manera especial, en pañuelos usados a modo de eslabón para dar fuerza, identidad y carácter reivindicativo a la masiva movilización.

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