El programa gratuito de atención dental infantil pretende llegar al 75% de los niños en 2020

Ambiente amigable. La higienista Karmele Montejo y la médico Natalia Azanza, en la consulta./F. DE LA HERA
Ambiente amigable. La higienista Karmele Montejo y la médico Natalia Azanza, en la consulta. / F. DE LA HERA

Los profesionales de Osakidetza-Bidasoa animan a los padres a llevar a sus hijos al centro de salud o a los dentistas concertados para realizar las revisiones anuales. La comarca, con un 61% de escolares atendidos, está cinco puntos por debajo de la media de la CAV

MARÍA JOSÉ ATIENZAIRUN.

En la consulta de Natalia Azanza, médico odontopediatra del centro de salud Itsas Etxea de Hondarribia, se escucha la banda sonora de 'El Rey León'. Un portalápices con forma de muela de dinosaurio (por lo menos) preside la mesa. En el centro, a la altura de los ojos de cualquier niño sentado frente a la dentista, el cosmonauta Buzz Lightyear, Mr. Increíble y el robot Wall-e conforman una alegre barricada de colores. Varios puzzles y cuentos completan un decorado que consigue distraer la atención, frente a pinzas, tornos, exploradores dentales y otros instrumentos de aspecto amenazante.

«Hay que procurar que se sientan en un entorno amigable, que no se asusten, que estén tranquilos», dice la doctora, acostumbrada a tratar con pacientes que todavía conservan los dientes de leche.

La consulta atendida por Natalia Azanza y por la higienista Karmele Montejo es una de las 30 de la comarca del Bidasoa que llevan a cabo Programa de Asistencia Dental Infantil (PADI), puesto en marcha por Osakidetza, con la colaboración de los centros de salud y de un extenso cuadro de dentistas concertados. «Es un programa del departamento de Salud del Gobeirno Vasco que lleva en funcionamiento desde el año 1990 y que ofrece atención dental gratuita a todos los niños empadronados en la Comunidad Autónoma Vasca que tienen entre 7 y 15 años», explica la doctora.

«Desde 1990, el PADI ha sido un éxito rotundo, pero todavía hay un porcentaje importante de población que no lo utiliza»«Es esencial que los niños acudan cada año, sin dejar uno, a la consulta para llegar al final del programa con la boca sana»

Algunas dudas

Con un presupuesto que ronda los 6 millones de euros para una población aproximada de 190.000 niños, el PADI funciona a través de unos talones que son enviados a los domicilios de los chavales. «Esos talones van acompañados de una lista de dentistas», añade Natalia Azanza. «En esa lista, pueden encontrar hasta 1.000 dentistas privados, concertados con el Gobierno Vasco y otros 40 que trabajamos en los ambulatorios. En el caso de la comarca del Bidasoa, son 30 dentistas (uno en centro de salud y 29 en consultas privadas) los que participan en el programa. Todos ellos son profesionales muy preparados y acostumbrados a trabajar con niños».

Los padres pueden elegir al destista de su preferencia, «pero una vez han entregado el talón en una consulta, hasta el 31 de diciembre de ese año, tienen que acudir a ese mismo dentista para cualquier cosa que el niño necesite», aclara la médico de Itsas Etxea.

El PADI incluye todos los tratamientos necesarios en dentición permanente, «desde el tratamiento preventivo como el sellado de fisuras, hasta el tratamiento reparador como obturaciones, endodoncias, reconstrucciones...», explica Natalia Azanza. «En dientes de leche, el programa incluye la valoración y diagnóstico y las extracciones, si son necesarias».

Lo que no incluye el PADI es «ningún tipo de tratamiento ortodóncico, ni siquiera la radiofrafía que suelen solicitar los ortodoncistas. Tampoco incluye el tratamiento reparador en dentición de leche».

Desde su implantación, hace 27 años, el Programa de Atención Dental Infantil de Osakidetza, ha obtenido «un éxito rotundo», afirma la doctora. «Según el estudio epidemiológico que se hizo en 1990, cuando el programa se puso en marcha, el 82,2%, es decir 8 de cada 10 niños atendidos, tenía caries en dentición permanente. En el último estudio, que se realizó en 2008, un 62% de los niños no presentaba caries. Hemos pasado de 8 de cada 10 niños con caries a algo menos de 4 de cada 10. Es un éxito bastante grande».

A nivel internacional, «la caries se mide por el índice CAOD. Cuando se inició el programa, la CAV tenía un índice de 2,3. Eso significa que en una exploración de 100 niños de 12 años, encontramos 230 caries. Actualmente, el índice es de 0,52 (en 100 niños explorados encontramos 52 caries). Es uno de los índices más bajos del mundo». Pero la mejora en la salud dental infantil, no obedece sólo al programa PADI. «También hay que tener en cuenta la fluoración de las aguas, que se hizo en el año 88, el trabajo diario y constante de todos los pediatras de Osakidetza, que animan a los niños a acudir al PADI, y la colaboración de los padres».

Aunque los datos del PADI se valoran como muy positivos, «seguimos teniendo un problema», advierte Natalia Azanza. «La mayoría de la gente utiliza el programa, pero todavía hay un procentaje importante de población que no lo utiliza. En la CAV hemos alcanzado una cobertura del 66%, así que todavía nos quedan muchos niños por atender. Y a nivel de OSI Bidasoa, es todavía peor, porque aquí tenemos un índice de cobertura del 61%».

Plan de salud

El Plan de Salud del Gobierno Vasco 2013-2020, «se ha propuesto como objetivo que para el año 2020 el PADI alcance una cobertura del 75%, así que tenemos que animar a la gente a que utilice este programa. Tenemos que animarles a que vayan cada año a hacer las revisiones. Es muy importante decir esto, porque hay niños que van un año y luego no vuelven, o que no son constantes, año tras año, en sus revisiones».

A lo largo del mes de octubre, Osakidetza suele enviar un recordatorio del PADI a los domicilios de todos los niños que aún no han pasado por la consulta. «Sabemos que la vida es complicada, que nos falta tiempo para todo y que a veces se nos acaba el año sin haber llevado al niño al dentista. Pero es muy importante acudir cada año, aunque vean que el niño está bien», insiste la doctora. «Es importante porque se trata de un programa preventivo que procura detectar los problemas cuanto antes para que el daño sea muy pequeño. Es importante para que el niño llegue al final del programa con la boca sana».

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