Una primera jornada perfecta para empezar

Día de mercado. Gastronomía, artesanía y juegos estrenaron los Dies Oiassonis. / F. PORTU

Los Dies Oiassonis arrancaron ayer con el mercado y, sobre todo, con ese circo que ha transformado la plaza de San Juan

IRATI JARA/IÑIGO MORONDOIRUN.

Algo sabían los ciudadanos romanos sobre el disfrute de la vida, así que para organizar un fin de semana de actividades, no son mala referencia. Eran gentes con buen gusto en el comer y en el beber, amantes de la cultura con mayúscula y apasionados seguidores de los espectáculos de exhibición física. Con el pasado de su antecesora romana en mente, Irun abrió ayer los Dies Oiassonis, que durante todo el fin de semana van a vestir a la ciudad con toga.

Todo empezó con el siempre esperado mercado romano. Desde la plazoleta del Juncal a la calle Fermín Calbetón, más de una veintena de quioscos ambientados en la antigua Roma alimentan el fin de semana de iruneses y visitantes. Quedarse con hambre, desde luego, va a ser complicado porque no faltan puestos de comida. Pulpería y panadería gallega, cocina de garrapiñadas en directo, quesos y embutidos, incluso churros. «Lo bonito es que cada puesto viene de una ciudad», apuntaba Natalia Gónzalez, organizadora del evento. La artesanía tampoco podía faltar y apenas dos horas después de haber abierto, ya había varios visitantes con espadas y cascos romanos. «Los juegos didácticos llaman mucho la antención, los niños se acercan pidiéndoles a sus padres que les compren algo», contaban en una caseta.

La participación fue excepcional desde primera hora. «Hay eventos que en poco tiempo calan muy bien. Es el caso también del Circo Romano, que este año hemos trasladado a la plaza San Juan», añadía Miguel Angel Páez, delegado de Impulso de Ciudad. Esa apuesta por acercar el espectáculo al centro dejó ayer, en su primer pase (hoy habrá otros dos y dos más mañana), curiosas imágenes de gladiadores y cuádrigas a las puertas del Ayuntamiento. Durante hoy y mañana habrá mucho más: teatro en la calle; talleres infantiles, de artesanía o gastronómicos; música; recreaciones romanas, una legión desfilando por la ciudad...

Para redondear el evento romano sólo queda conseguir que los visitantes se animen a disfrazarse. «A las ferias medievales sí que suele ir gente vestida, pero a las romanas, cuesta más», admitían artesanos del mercado. Es un bonito reto para las futuras ediciones de estas fiestas de Oiasso.

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