El Pleno da luz verde a la nueva gestión del transporte público

Uno de los actuales autobuses, junto a la parada de Fermín Calbetón. / F. DE LA HERA

Es el primer paso para, el año que viene, implantar la nueva L4 y los autobuses eléctricos. La decisión se adoptó con los votos a favor de Socialistas de Irun, EAJ-PNV y PP y la abstención de SPI y EH Bildu

JOANA OCHOTECO IRUN.

El Pleno aprobó la nueva gestión del servicio del transporte público colectivo urbano de Irun, con los votos favorables de Socialistas de Irun, EAJ-PNV y PP, y la abstención de Sí Se Puede Irun y EH Bildu. Con dicha aprobación, sale a concurso la gestión de las líneas de autobuses urbanos y se da el primer paso para que en 2018 Irun cuente con una nueva línea, la L4, y se implanten los primeros vehículos eléctricos en el servicio.

Cristina Laborda, delegada de Movilidad, explicó que «llegamos al fin de la concesión actual el 31 de diciembre, y al final de una época marcada por los cambios que introdujimos en 2012». Ahora, el servicio de transporte público inicia otra etapa basada en «una reflexión llevada a cabo en el área de Movilidad sobre qué queremos para Irunbus», en la que también han participado los grupos políticos y agentes de la mesa de Movilidad. «Sacamos dos conclusiones: la apuesta decidida por la sostenibilidad y cero emisiones», para lo cual «iremos cambiando progresivamente nuestros autobuses de gasolina por eléctricos. El objetivo que nos hemos marcado es que en el plazo de diez años toda la flota de autobuses sea eléctrica», explicó Cristina Laborda. No obstante, se quiere avanzar hacia este fin «con prudencia, ya que es una tecnología que está en desarrollo y en constante evolución».

La segunda conclusión que sustenta la nueva gestión es que «veíamos necesario ampliar el servicio hacia algunos puntos de la ciudad a los que no llegaba el transporte urbano, sobre todo a aquellos lugares donde existen más problemas de accesibilidad», señaló la delegada. Por ello, se ha planteado la creación de la nueva L-4, «que tendrá un trazado circular partiendo del punto en el que se juntan todas las líneas, en Fermín Calbetón». Los autobuses de la L4 recorrerán desde allí el paseo Colón y bajarán a Anzaran «para dar transporte público a esa zona, que tiene pendientes importantes». La L4 pasará también por San Miguel, subirá hacia la avenida Gipuzkoa y tendrá una parada frente al ambulatorio, respondiendo a «una demanda importante». De allí seguirá hacia la avenida Euskal Herria, llegará a Olaberria y volverá a San Juan pasando por la plaza Urdanibia y la cuesta San Marcial.

Este nuevo servicio conllevará cambios en la L3, «que sólo dará servicio a Artia», al quedar el barrio de Olaberria cubierto con la L4. Asimismo, la L3 experimentará modificaciones motivadas «por la apertura, el próximo verano, de las nuevas instalaciones del Club de Tenis Txingudi. Tenemos el compromiso de que el transporte público llegue hasta allí, por lo que la L3 ampliará su recorrido», explicó Cristina Laborda.

La nueva concesión es a cinco años, «ya que el principio de prudencia y la necesidad de controlar los cambios tecnológicos con la incorporación de los autobuses eléctricos nos lleva a preferir un contrato de menor duración». Otra novedad importante del nuevo contrato es que el suministro de los autobuses se desliga del mismo, y será el Ayuntamiento el que adquirirá los nuevos vehículos «en los próximos meses. Veremos los primeros buses eléctricos circulando por Irun en 2018». La delegada añadió que los nuevos pliegos «incorporan cláusulas sociales», recogiendo «tanto la subrogación del personal como el convenio de empresa que ahora mismo rige sus condiciones laborales, y alguna cláusula de igualdad».

Postura de la oposición

Desde EH Bildu, Dani Berasategi señaló en euskera que «valoramos como muy positiva la evolución que está experimentando Irunbus, pero desde nuestro punto de vista se ha perdido una buena oportunidad de que el Ayuntamiento asuma directamente el servicio de los autobuses municipales», en lugar de seguir gestionándolo mediante subcontrata. «Ahí es donde vemos el fallo». Además, «respecto a las cláusulas sociales, no se menciona el euskera en ninguna parte». De cara a los nuevos conductores que se puedan contratar, «no estaría nada mal tener en cuenta el conocimiento del euskera», indicó Berasategi. Estos argumentos motivaron la abstención del grupo en la votación.

Pese a que SPI también se abstuvo, su portavoz, David Soto, agradeció «que la delegada de Movilidad se reuniera con nosotros para explicarnos el cambio de modelo, con el que estamos totalmente de acuerdo», si bien «nos gustaría ir mucho más allá del cambio de flota en cuestiones de sostenibilidad energética».

Por parte del PP, Juana de Bengoechea señaló que «sentimos un gran alivio al ver hacia dónde nos encaminamos en cuanto a la sostenibilidad», y anunció el voto a favor de su grupo.

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