'Yo le pinté el bigote a Stalin' y Contraescritura se presentaron en Brontë

Marta Martínez habló sobre Contraescritura en Brontë. /  F. DE LA HERA
Marta Martínez habló sobre Contraescritura en Brontë. / F. DE LA HERA

J.O. IRUN.

'Yo le pinté el bigote a Stalin' narra una historia dura, conmovedora y real. Es el testimonio de Erika Riemann, alemana que en 1945, en la ciudad de Mühlhausen, pintó un bigote a un póster de Stalin utilizando su pintalabios. Tenía sólo 14 años, y fue condenada a una década de trabajos forzados, de los que finalmente cumplió ocho.

El de Erika Riemann es uno de los pocos testimonios de la temprana represión soviética en la República Democrática Alemana que han llegado a nuestros días y, ahora, el libro puede leerse en castellano por primera vez gracias a la traducción y publicación llevadas a cabo por la editorial catalana Contraescritura. Marta Martínez, impulsora y responsable de Contraescritura, estuvo el viernes por la tarde en Brontë Liburu-denda, en la calle Mayor, para hablar sobre 'Yo le pinté el bigote a Stalin' y la editorial que ha puesto en marcha.

Según explicó, el principal objetivo de Contraescritura es «llevar al público libros que habían desaparecido de la historia». Es el caso del testimonio de Riemann, y de los demás libros que se han publicado hasta ahora bajo este sello, como 'Goethe en Dachau' y 'Reportajes antifascistas', de Nico Rost. La mayoría de las traducciones al castellano han sido realizadas por Núria Molines.

Contraescritura se financia principalmente a través del micromecenazgo, de las aportaciones que realizan los socios. Las personas interesadas en conocer más sobre el proyecto pueden hacerlo a través de la web www.contraescritura.com.

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