Perdidos en el mercadillo de Urdanibia

Frutas y verduras. La reordenación de puestos del mercadillo de la plaza Urdanibia atrajo ayer a clienes habituales y curiosos. / FOTOS FLOREN PORTU

Asentadores y clientes estrenaron en una mañana muy animada y con diversidad de opiniones la nueva ordenación de puestos

MARÍA JOSÉ ATIENZAIRUN.

Serafín Izquierdo viene de Bilbao y tiene «marcas de repostería a tutiplén». Lleva 40 años haciendo mercadillos: Bermeo, Basauri, Llodio, Durango, Arrasate... «y ahora Irun. Es la primera vez que vengo aquí y de momento estoy encantado, aunque he oído a gente quejarse porque no le gusta el cambio de sitio que le han hecho», dice. Serafín es uno de los debutantes en la reordenación del mercadillo de la plaza Urdanibia.

Clientes y asentadores estrenaron ayer, en una mañana espléndida y muy animada, la nueva distribución de puestos, planteada como un proceso necesario para adecuar el mercadillo a las normativas europeas. Un total de 72 puestos se han repartido entre la propia plaza y la explanada del Antiguo Hospital, con amplios pasillos de separación y productos, más o menos, agrupados por sectores.

«No estamos nada contentos», se quejaban Susana y José Luis, hermanos iruneses dedicados a la repostería. «Antes estábamos en una zona en la que hay más paso. Yo creo que todos los puestos deberían estar en la plaza, como en un laberinto», apuntaba Susana. «Los pasillos son demasiado largos para la tipología de cliente que viene aquí, que es casi todo gente mayor, que ha venido toda la vida al mercadillo».

Una de sus clientas, apoyada en una muleta, le daba la razón. «No sé qué sentido tiene cambiar las cosas de sitio, cuando ya estamos acostumbrados a lo de antes. No lo veo positivo. No soy de las que puedo andar corriendo y desde luego, hoy ¡me estoy volviendo loca!».

«¿Pero dónde está el de los huevos?», preguntaba otra señora que tiraba de su carro a la altura del Euskaltegi. «¡Ah, está allí al fondo!», se contestaba a sí misma. «Antes estaba en la plaza y ahora me lo han cambiado de sitio. Bueno, menos mal que ya he dado con él». A Adriana Leo, clienta habitual del mercadillo, no le ha disgustado el cambio. «Hoy andamos todos un poco perdidos, pero bueno, es normal. En cuanto que te metes y te das una vuelta, en seguida te lo aprendes».

«El de los huevos» era José Luis Muñoz, que lleva «toda la vida en el mercadillo de Urdanibia, desde niño, porque venía con mi madre». Antes tenía el puesto «enfrente del Morondo» y ahora, ante el Antiguo Hospital. «Creo que el cambio, en principio, me ha perjudicado, pero habrá que esperar y ver», decía.

Dentro de la propia plaza, Josué Escalona ofrecía «camisones y pijamas para el frío que viene» y tampoco se mostraba conforme con el cambio de lugar que le ha correspondido. «Antes estábamos en mejor sitio y te voy a decir que nos han cambiado el puesto porque han querido, pero no vamos a hablar mal de nadie. No vamos a decir nada porque somos gente civilizada y tenemos recursos. Pero le voy a decir una cosa al alcalde: Dios es grande y nos va a bendecir igual aquí que donde estábamos antes, que en el último rincón del mundo».

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