El oboísta Juan Mari Ruiz publica un manual para instrumentistas de viento madera

El irundarra Juan Mari Ruiz con su primer libro. /   F. DE LA HERA
El irundarra Juan Mari Ruiz con su primer libro. / F. DE LA HERA

«Es un libro de técnica, la herramienta que el músico necesita para alcanzar su verdadero objetivo: transmitir al publico»

I.M. IRUN.

Juan Mari Ruiz es oboísta. Intérprete en conciertos de cámara y colaborador de varias orquestas, también es profesor de oboe y técnica instrumental en el Conservatorio Superior de Música de Navarra. Hace un lustro creo El deporte de ser músico (juanmariruiz.com) un blog en el que mezcla entradas sobre su oficio, otras sobre su pasión por los deportes de fondo y algunas que combinan ambas cosas.

De esa experiencia con la escritura le surgió la idea de un artículo sobre deporte y música que envió a la revista de la Asociación Española de Oboístas y Fagotistas «y me lo publicaron. Detrás vinieron otros artículos en otros medios y me animé a plantearme un libro», explica. Llevó su idea a la editorial Redbook, que conocía por sus publicaciones sobre música y la recibieron con ganas, «pero para dentro de un tiempo. Vieron lo que tenía en el blog sobre técnica instrumental y me propusieron que escribiera un manual para viento madera que necesitaban para completar su colección Ma Non Troppo», formada por varios libros en esa línea. Ruiz aceptó gustoso. «Soy consciente de que es un lujo hacer un libro por encargo» mientras aguarda el momento de enfrentarse al libro que realmente quiere escribir. «Éste acaba de salir y ahora me toca ir con la editorial a una tourné de presentaciones. Ya habrá momento de hablar del otro».

De este manual para intérpretes de viento madera Ruiz aclara que «no es un 'hágalo usted mismo'. Si no sabes tocar, con esto no aprendes. Tampoco lo veo para iniciación entre niños. Sí a partir de grado medio, para alumnos de grado superior o intérpretes profesionales». Explica que en música están «los métodos, que son libros de ejercicios, y si no literatura de historia de la música, instrumentología...».

Este volumen tiene dos partes, una primera, sobre «motivación y planificación del trabajo (objetivos, organización, evaluación...)» y una segunda sobre técnica. «La dificultad estaba en que los instrumentos de viento madera se parecen en algunas cosas pero son distintos. No quería ser tan concreto que sirviera para un instrumento y no para los demás ni tan superficial que no sirviera a ninguno». Se apoyó en otros compañeros «para ver si las cosas que ponía sobre sus instrumentos eran adecuadas y útiles» y así fue construyendo los cuatro bloques de esta segunda parte: La columna de aire, El sonido, La articulación y Mecanismo y digitalización. Se completa con consejos para afrontar una obra nueva y ejercicios «que normalmente no están completos, porque no es un método. Es más como una pauta de para qué sirve practicar ciertas cosas, a qué prestar atención cuando haces tal tipo de ejercicio y a qué no. Todo el libro trata de ahorrar tiempo, de hacer que las horas de estudio sean más eficaces, que le ayuden al músico a conocerse mejor y mejorar técnicamente. La técnica», sostiene Ruiz, «no es lo más importante, pero es lo que le da al músico las herramientas para alcanzar su verdadero objetivo que es transmitir al público, emocionar».

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