El nonagenario pino de Ikust Alaia pasa la prueba

El nonagenario pino de Ikust Alaia pasa la prueba

Uno de los árboles más antiguos de la ciudad ha recibido esta semana la visita del doctor, que le augura aún muchos años más de vida

IÑIGO MORONDO IRUN.

Si hasta que no ha visto la foto principal de esta página no había reparado en que hay un pino gigantesco en Ikust Alaia cuya copa cubre completamente el ancho de la calzada, no se preocupe ni se avergüence. Aunque pase por debajo de sus ramas cada 15 días de camino al partido del Bidasoa; aunque todas las semanas se acerque a San Juan a tomar algo; aunque a diario pise la calle Mayor. Nos pasa a todos.

A casi todos, en realidad. El viernes, mientras el árbol pasaba una revisión muy específica para ver si su manifiesta inclinación representa algún tipo de riesgo, una vecina de una vivienda cercana preguntaba preocupada si había riesgo de que lo talaran. «Toda mi vida he vivido en la calle Mayor y toda mi vida ha estado ahí». Sin duda que ha sido así. El pino está muy cerca de ser centenario, más del doble que la vecina, para quien el ejemplar ha debido de mostrarse siempre portentoso.

«Un árbol muy chulo»

A falta de confirmación, los test realizados parecen garantizar la estabilidad total del pino

Esas pruebas del viernes no deben entenderse, en ningún caso, como vaticinio de una pronta tala. Este pino piñonero está incluido en el Catálogo de Árboles de Interés local por su antigüedad, su tamaño (16 metros de alto; 16,5 de anchura máxima en la copa; 2,74 metros de perímetro a un metro del suelo) y en él se califica de 'alta' su vitalidad y su esperanza de vida, mientras que todos los riesgos se consideran bajos. Pero está bastante inclinado y «nos queremos asegurar de que es seguro», explicó el jefe del Servicio Municipal de Jardinería, Esteban Jara. «Nuestro trabajo es conservar los árboles, hacer todo lo posible para mantenerlos en buen estado». Siguió in situ las pruebas realizadas por DoctorÁrbol, empresa especializada que comanda el biólogo Gerard Passola, que aclaraba que el test dirá si hay que «tomar medidas correctoras, preventivas o si no hace falta nada». Este pino destaca por su tamaño, pero Passola enfatizó que precisamente su inclinación, motivo de preocupación, es lo que lo hace «un árbol muy chulo». Está torcido «por la cercanía del muro, que ha hecho que en ese lado, los pies del árbol sean más cortos. O quizá ha tirado hacia ahí porque es el sur y ha crecido buscando luz. O un poco de las dos, seguramente», estimaba.

El caso es que en el test de tracción realizado el viernes (tirando del árbol desde el lado al que se inclina mientras se sensorizan su tronco y sus raíces), «los primeros resultados son buenos. Tenemos que hacer el análisis en la oficina para estar seguros. Más allá de la inclinación, se ve que la vitalidad es buena y aunque no siempre va a la par de la biomecánica, suele estar relacionado: si un árbol tiene 'dinero', invierte en su seguridad», explicó.

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