Wim Nabuurs, un holandés al servicio de los peregrinos: «He estado tres veces como hospitalero en Irun y espero volver el año que viene»

Wim Nabuurs, con el bordón del peregrino, en el albergue de la calle Lucas de Berroa./F. DE LA HERA
Wim Nabuurs, con el bordón del peregrino, en el albergue de la calle Lucas de Berroa. / F. DE LA HERA

El octubre de 2016 pernoctó, por primera vez, en el albergue de la calle Lucas de Berroa y ahora cubre un turno de once días asistiendo a los caminantes

MARÍA JOSÉ ATIENZAIRUN.

Hay mucho movimiento en el albergue de peregrinos de Irun. Joxin Galzakorta, presidente de la Asociación Jacobi, encargada de gestionar la instalación, recibe en la puerta a dos colegas del albergue de Deba, con los que comparte algunos proyectos. Mientras, dos peregrinos se desprenden de sus mochilas y Wim Nabuurs, el hospitalero de turno, resuelve sobre un mapa colgado de la pared las dudas de un tercero que acaba de llegar a la ciudad. Wim es un holandés residente en Enschede, que ha hecho varias veces el Camino de Santiago y que es capaz de conversar en inglés, francés, alemán y español. Llaman a la puerta. Es el encargado del mantenimiento del albergue, que viene a solucionar algún problemilla. Todo el personal que trabaja en esta instalación es voluntario.

-Estos días hay buenas noticias para la Asociación Jacobi. El albergue de peregrinos va a ser trasladado a otro edificio.

-Sí, mis amigos de Irun están contentos y yo también con ellos. Esto es un poco pequeño. No he visto el sitio nuevo, pero me dicen que es más grande que éste, que hay más espacio para las camas y los servicios y que tiene un pequeño jardín. Esto es muy bueno. Me gusta. Estará mucho mejor.

«Me gusta el albergue de esta ciudad porque hay tiempo para hablar con los peregrinos»

«De hospitalero, vivo el camino de otra manera, ayudando como me ayudaron a mí»

-¿Cómo llega un holandés a ejercer de hospitalero en Irun?

-En mi país hay muchos peregrinos a Santiago, miles cada año. Aquí, en el albergue de Irun, han dormido el año pasado 145 peregrinos holandeses. Es el quinto país en este albergue por número de peregrinos, después de España, Francia, Alemania, Italia y Estados Unidos. En el albergue de Roncesvalles hay 130 hospitaleros holandeses cada año. Tenemos una asociación de Saint Jacques donde puedes pedir ser hospitalero en cualquier sitio del camino. Yo he estado una vez de hospitalero en San Jean de Pied de Port, en 2011. Aquí he estado tres veces. Las dos primeras para 10 días. Ahora he venido otra vez para once días, muy contento, muy bien.

-¿Qué es lo que le gusta de Irun?

-Me gusta la gente de la asociación de Irun. Me gustan los amigos de este albergue. Es un albergue pequeño, en una ciudad pequeña. No me gustaría Roncesvalles. Aquí puedes hablar tranquilo con los peregrinos, escuchar a todos, tener conversación con gente de muchos sitios. Aquí he estado con gente de Perú, Nicaragua, Argentina, Brasil, Japón, Corea, varios países de Europa del Este... Aquí han venido el año pasado peregrinos de más de 60 países. Aquí no tienes prisa, puedes darles una ayuda buena, de calidad. Eso es lo que yo quiero hacer en Irun, igual que a mí me han ayudado cuando he sido peregrino a Santiago. Me gusta estar de hospitalero. De hospitalero vivo el camino de otra manera.

-Háblenos de su experiencia en la ruta jacobea. ¿Cuándo hizo el camino por primera vez?

-En 2002, andando con mi mujer, Leni. Salimos desde Holanda. No estaba jubilado entonces. Trabajaba de jefe de obra en una empresa de construcción. Pedí 3 meses... ¿cómo lo llaman aquí?... saba... sabáticos. Después, hemos hecho el camino más veces, una por la Vía de la Plata y en 2015, cuando me he jubilado, hemos hecho la Vía de Francisco de Asís, en Italia, andando de Florencia a Asís y luego a Roma, en un mes. Este domingo (por hoy) llega mi mujer que todavía está trabajando y el lunes salimos, otra vez, de camino a Santiago, andando por la costa.

-¿Qué buscaba en la ruta la primera vez que decidió ir a Santiago y qué encontró?

-Buscaba dejar las cosas detrás. Había estado trabajando en Holanda y también seis años en Curazao y otros cuatro años en Camerún, como responsable de la construcción de edificios. Quería estar libre, tener tiempo, estar tranquilo y pensar en la vida. Es muy importante todo eso. También buscaba estar con gente de distintos lugares. Soy social. Me gusta hablar con la gente. Es muy importante también. Y eso lo he encontrado en el Camino de Santiago. Tiempo para pensar en la vida.

-¿Pertenece a alguna asociación jacobea en su país?

-En Holanda trabajo con una asociación de Saint Jacques para ayudar a gente que quiere venir como hospitaleros a España, Francia e Italia. Este año nosotros, en Holanda, vamos a organizar unos cursos para los que quieran ser hospitaleros voluntarios en los albergues. Trabajamos con la Federación de Asociaciones del Camino de Santiago para los que quieran sentir el camino de esa otra manera. Hay mucha gente que nos pregunta qué pueden hacer para ser hospitaleros en España. Nosotros decimos que sí pueden venir, pero queremos que tengan una calidad en las atención a los peregrinos. Por eso, hacemos los cursos, que este año van a ser de tres días.

-¿Le veremos de nuevo como hospitalero en el albergue de Irun?

-Si, sí. Yo espero volver el año que viene a esta ciudad y espero que mis amigos ya estén en el nuevo edificio.

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