Integrando a los nuevos iruneses

Un grupo de personas inmigrantes, acompañadas por mediadores, visitan el Museo Oiasso en el marco del programa de intermediación./
Un grupo de personas inmigrantes, acompañadas por mediadores, visitan el Museo Oiasso en el marco del programa de intermediación.

Un total de 470 personas participaron en el programa de intermediación sociocultural en 2017

JOANA OCHOTECOIRUN. HIRUARTEAN IKUSMIRA BERTAN BIZI GURE HITZAK PROMOCIÓN DE CONVIVENCIA

La diversidad cultural aporta ventajas, enriquecimiento y progreso a una sociedad. Y también plantea retos. Uno de los recursos para responder a los mismos es el programa de intermediación sociocultural del Ayuntamiento, dependiente del área de Bienestar social y cuyo balance de 2017 ha dado a conocer el delegado del departamento, Sergio Corchón.

Moustafa Elafify, mediador de la comunidad árabe; Simona Stoichici, mediadora de la comunidad rumana; la educadora Elixabete Sáenz Arrizubieta, la técnica de prevención e inserción social Irati Arrillaga y la responsable de Intervención comunitaria, Feli Goikoetxea, forman el equipo de mediación intercultural del Ayuntamiento de Irun. El proyecto se puso en marcha en 2006 «y fue pionero en su día», indicó Sergio Corchón.

99
es el número de nacionalidades diferentes que se cuentan entre los habitantes de Irun.

«Este equipo humano, junto con la Comisión de Inmigración, diseña y planifica las diferentes políticas de este Ayuntamiento para trabajar con las personas inmigrantes», explicó el delegado. Esas políticas pretenden «dar respuesta» a la diversidad de la sociedad irundarra. Feli Goikoetxea recordó que «somos una ciudad multicultural. En Irun convivimos personas de 99 nacionalidades».

Mediante los cinco proyectos que engloba el programa de intermediación sociocultural, se trabaja con los inmigrantes que llegan a Irun «para que se sientan acogidos e incluidos», señaló Sergio Corchón. En total, 470 personas participaron el año pasado en las actividades englobadas en esos cinco proyectos.

Ayuda para relacionarse

El proyecto Hiru artean tiene por objetivo «apoyar» a las personas inmigrantes «a desarrollar su autonomía», explicó Simona Stoichi. Un mediador les ayuda a relacionarse con cualquier otra persona, bien sea un profesional de cualquier ámbito, un particular o una institución. En 2017 se realizaron 414 intervenciones en el marco de Hiru artean, con una participación de 98 personas. En la mayoría de los casos, se ayudó a las personas inmigrantes en alguna relación en el ámbito social (el 50%) o el área jurídica (22%). El 87% de los usuarios estaban empadronados en Irun.

Con ocer el entorno

Ikusmira, en marcha desde 2016, «es un proyecto comunitario dirigido a la población extranjera recién empadronada en Irun», a través del que «se les dan a conocer todos los recursos que hay en el municipio, para que conozcan sus derechos y deberes», explicó Moustafa Elafify. Las actividades realizadas dentro de Ikusmira incluyen visitas a lugares señalados de la ciudad, como el Ayuntamiento, el SAC, el Museo Oiasso, la biblioteca o el Gazteleku; así como un taller sobre experiencias migratorias, con el fin de «escuchar a las personas, conocer su recorrido, saber qué esperan de este lugar y darles referentes para animarles en su proyecto migratorio». Los participantes «valoran que el Ayuntamiento se preocupe por las personas reción llegadas independientemente de su situación administrativa. Sienten una gran gratitud», afirmó Moustafa Elafify.

Proceso de adaptación

Este programa está dirigido a los extranjeros que residen en Irun y están inmersos en el proceso de adaptación a la comunidad. «Más allá de las atenciones y dudas puntuales, hay dificultades comunes que provienen del hecho de que sus culturas difieren de esta. Es necesario aportar información para que comprendan bien cuál es la estructura de esta sociedad que les quiere acoger y, así, puedan adaptarse mejor», explicó Elixabete Sáenz. El año pasado participaron en Bertan Bizi un total de 26 personas.

Grupos de mujeres

Gure Hitzak es un recurso dirigido a las mujeres, para dar respuesta a sus necesidades específicas. «Queremos ofrecerles un espacio propio, en el que puedan sentirse cómodas, escucharse mutuamente y compartir las experiencias que han tenido, que en muchos casos son similares», señaló Elixabete Sáenz. Un total de 20 mujeres de seis nacionalidades diferentes participaron en 2017 en los encuentros semanales celebrados dentro de este recurso.

Actividades de sensibilización

En el marco de este programa se realizaron sesiones en los centros sociales de mayores, para favorecer la sensibilización y promover la convivencia. Participaron un total de 127 personas. Asimismo, el Centro de Educación Para Adultos (CEPA) acogió cinco sesiones de un taller informativo a las que acudieron 157 personas.

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