«Me gustaría volver aquí en un par de años y deciros que hay una solución para el alzhéimer»

Lleno. Elena Puerta, durante su conferencia en la sala de actos de la parroquia de Anaka./F. DE LA HERA
Lleno. Elena Puerta, durante su conferencia en la sala de actos de la parroquia de Anaka. / F. DE LA HERA

La doctora y profesora de la Universidad de Navarra agradeció la invitación para dirigirse al público «en el barrio que me vio crecer y al que le debo mucho». La investigadora irunesa Elena Puerta ofreció en Anaka una conferencia sobre la enfermedad

MARÍA JOSÉ ATIENZAIRUN.

La sala de actos de la parroquia de San Juan Bautista se quedó pequeña el pasado viernes. La Cofradía de Anaka había organizado una conferencia titulada 'Alzheimer, presente y futuro', a cargo de la investigadora y profesora titular del departamento de Farmacología y Toxicología de la Universidad de Navarra, Elena Puerta Ruiz de Azúa. El prestigio de la conferenciante, tanto en el ámbito universitario como en el científico, unido a los lazos sentimentales que mantiene con Anaka, hizo que la afluencia de público superara todas las expectativas.

Lo primero que hizo Elena Puerta fue agradecer a la Cofradía de Anaka su invitación y al público, que llenaba la sala, su asistencia al acto. La doctora se mostró feliz de volver «al barrio que me ha visto crecer y al que le debo mucho. Cuando recibí la invitación, no pude hacer menos que venir a contaros qué es lo que estoy haciendo en estos momentos y me encantaría volver dentro de un par de años para deciros que hay una solución para el alzhéimer».

La ponente explicó, con un lenguaje claro y sencillo que el público agradeció mucho, en qué consiste la enfermedad, sus síntomas, los factores de riesgo y protectores, la importancia del diagnóstico temprano, los tratamientos existentes y los avances en la investigación, sobre los que se mostró «optimista».

«Nuestro reto es dar con un biomarcador y hacer hincapié en la importancia del diagnostico temprano»

«Hablamos de una enfermedad que, en la actualidad, afecta a siete millones de personas en Europa y a unas 900.000 en España», dijo. «Con el aumento de la esperanza de vida, se han hecho unas estimaciones que calculan que en el año 2050 habrá 2.500.000 enfermos de alzhéimer en España».

La pérdida progresiva de memoria, las dificultades en la comunicación, la desorientación espacial, las alteraciones en el sueño y en la vida social del paciente y la depresión y ansiedad, en ocasiones, son algunas de las características del alzhéimer que todos, más o menos, conocemos o de las que hemos oído hablar.

Pero, ¿qué es lo que pasa en el cerebro para que se manifiesten esos síntomas? «Las neuronas forman una red y están conectadas unas con otras, y así se transmiten información. En un cerebro con alzhéimer, fuera de las neuronas se van acumulando porquerías, restos de proteínas, de basura, que se llaman placas seniles», explicó la doctora. «Además, dentro de las neuronas también se acumulan una serie de agregados que se llaman ovillos neurofibrilares. Todo esto interfiere en las conexiones y en el correcto funcionamiento de las neuronas. Digamos que las neuronas están en un ambiente hostil, empiezan a fallar, mueren y las funciones que debían realizar quedan desatendidas». Sustancias que liberan las neuronas, como la serotonina, «que es muy buena para el estado de ánimo» o la acetilcolina, «que es muy buena para la memoria», dejan de liberarse.

A día de hoy, se desconocen las causas del alzhéimer, pero se saben algunas cosas sobre la enfermedad. Se sabe, por ejemplo, que sólo un 1% de los casos son hereditarios, que hay factores ambientales que favorecen el desarrollo de la enfermedad y factores protectores que pueden retardarla. La edad avanzada, la hipertensión, los niveles elevados de colesterol, la obesidad, la diabetes tipo 2 y el estrés son algunos de los factores de riesgo. Entre los protectores, se encuentran la dieta mediterránea, una vida social enriquecedora, el ejercicio físico y la estimulación intelectual.

Más de un siglo después de que Alois Alzheimer diagnosticara por primera vez la enfermedad, los científicos «no hemos sido capaces de de saber por qué la basura se acumula en el cerebro ni de detener la muerte de las neuronas», señaló Elena Puerta. «En este momento, el tratamiento es sintomático. Tenemos fármacos que compensan las sustancias que dejan de liberar las neuronas y terapias de estimuilación cognitiva para los pacientes».

El reto es «impedir que la basura se acumule, conseguir fármacos preventivos y curativos y ser capaces de dar con un biomarcador, una señal de alerta que pueda verse en un análisis, para que los médicos puedan actuar con un diagnóstico temprano».

Elena Pardo se mostró optimista en este sentido. «Tenemos que ser precavidos y no dar falsas esperanzas, pero en los congresos internacionales estamos viendo cosas que están funcionando y, antes o después, la solución va a salir. En eso estamos».

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