Gastronomía, espectáculos y cultura en una ciudad romana

El verdadero ejército romano. Lucio Cornelio explicando a los visitantes los secretos de las armaduras que protegían a los legionarios romanos./FOTOS: FLOREN PORTU
El verdadero ejército romano. Lucio Cornelio explicando a los visitantes los secretos de las armaduras que protegían a los legionarios romanos. / FOTOS: FLOREN PORTU

M.A.I.IRUN.

Las aportaciones de la Roma clásica a la civilización son innegables en muchísimos campos, desde la ingeniería al derecho, desde cultura a la hidráulica. Qué difícil reto, casi dos mil años después, tratar de mostrar las vidas de aquellos antepasados como para que nuestras mentes de siglo XXI las comprendan y qué buen resultado el logrado este fin de semana, especialmente en lo referido a una de las cualidades romanas más reconocidas e importantes: su potencia militar.

El festival Dies Oiassonis que cada año organizan Ayuntamiento y Museo pretende ser un evento atractivo y animado, quiere ofrecer a los irundarras un fin de semana de actividades diferentes y divertidas y, por supuesto, atraer a la ciudad vecinos de poblaciones cercanas y turistas que encuentran en ellas su referente vacacional. Pero eso no puede ser todo. Tiene que ser una oportunidad para aprender, para saber más de cómo era la vida en esta desembocadura del Bidasoa cuando se la conocía por el nombre de Oiasso.

Mercado romano
Artesanía, gastronomía... desde las 11.00 hasta las 24.00 horas.
Diversas actividades
En los alrededores del museo: Campamento romano (con diferentes propuestas y demostraciones), Cerámica y telar, Bronces romanos, Cota de malla, Réplicas arqueológicas, Taberna Libraria, Juegos y manualidades, Photocall y Tempus Ludica; todas con horario desde las 11.00 hasta las 14.30 horas.
Taller de cerámica
Cada hora desde las 11.00 hasta las 14.30.
Figuras mitológicas
Taller de recortables, a las 11.30.
Mater Dei
Una visión diferente del retablo del Juncal explicada por la responsable de Actividades del Museo Oiasso, María José Noain. A las 11.30; 45 minutos. Gratuito, pero plazas limitadas.
Legio VI Victrix
11.30 a 14.00. A las 12.30, la actividad 'Conviértete en legionario'.
Circo romano
Cuádrigas, bigas, gladiadores y más en plena plaza de San Juan. Sesiones a las 12.00 y a las 18.00, entradas 5 euros.
Taller Panis militaris
Elaboración de el elemento básico de la dieta del legionario. A las 12.00.
Taller Neptunalia
Taller de artesanía a partir de 5 años. A las 12.30.
Teatro
A las 13.00, representación de la obra 'Miles Gloriosus'. 75 minutos.
Taller Las estrellas de Ptolomeo
Construcción de un sistema solar desde la perspectiva geocentrista. A las 13.30.

En el contexto de esa primera vertiente se enmarca el variado mercado que ha llenado de interesantes puestos la calle Fermín Calbetón y el entorno de la plazoleta del Juncal; también el circo que ha transformado la plaza de San Juan y que entre ayer y el viernes, en tres sesiones, habrá superado el millar y medio de espectadores.

En la segunda línea de objetivos del Dies Oiassonis hay que entender, y aplaudir, el campamento romano de la asturiana Asociación Kerberos en la plazoleta de delante del Museo Oiasso. El conocimiento no está reñido con el divertimento y ayer lo apreciaron con claridad quienes se acercaron a escuchar las explicaciones de los diversos especialistas de cada puesto. Lucio Cornelio, David cuando deja su rol romano, daba cuenta de la dura vida del legionario, la unidad base de la infantería del potentísimo ejército romano: sus armas y armaduras; los utensilios personales que cada uno cargaba en el petate; cómo transportaban, montaban y desmontaban los campamentos... La expresión 'con todo lujo de detalles' se puede quedar corta. «La cota de malla se fabricaba con unas 30.000 anillas entrelazadas, pesaba unos 15 kilos y se requerían 270 horas para confeccionarla». «Los cueros tachonados en oro que colgaban de su cinturón no eran adornos ni protecciones: era su riqueza. La llevaban ahí porque nunca se quitaban ese cinturón».

Las tiendas cercanos servían otras explicaciones más específicas centradas en la alimentación, la artillería pesada, el escudo, la lanza (o pilum) y la espada (o gladius). Mención aparte para el 'stand' de la arquería. Javier, un joven artesano, arquero y especialista en la época clásica, vestía sus explicaciones con una maravillosa colección de anécdotas y curiosidades. «No tengo ninguna titulación en historia, pero sí me considero un experto en arqueología experimental», ya que fabrica arcos y flechas como lo hacían entonces. Su dedicación le ha llevado a gozar de un enorme conocimiento del uso que se hacía de estas armas en tiempos de la gran Roma, no sólo por los propios romanos, para quienes la cosa bélica era propia de sus afamados legionarios; sobre todo de la cultura del arco en pueblos como los escitas y otros de los límites orientales del Imperio. De aquéllos, los romanos aprendieron técnicas de fabricación, pero, sobre todo, con ellos nutrieron tropas auxiliares arqueras para convertirlas en unidades que eran tan temidas como eficaces.

Para completar la oferta del campamento, otros puestos artesanales daban explicaciones impagables sobre la orfebrería o la escultura en bronce, siempre desde un ángulo romano, y una taberna servía de taller gastronómico. La antesala del Museo sí que proponía, de esta manera, un verdadero viaje de dos mil años al pasado. La única pega es que este conjunto bien hubiera merecido más espacio. Mucho más espacio. En contraposición, su horario de atención, durante prácticamente toda la mañana y toda la tarde, fue muy extenso. Aún más, quienes no pudieran visitarlo ayer, aquéllos a quienes les pasara desapercibido, tienen la oportunidad de hacerlo en la mañana de hoy. Será un tiempo bien invertido.

Muy de calle

El Dies Oiassonis es un evento callejero y ayer lo volvió a demostrar. Además del mercado y el campamento, además del circo en la plaza de San Juan, la Legio VI desfiló por las calles de la ciudad, se celebró un simpático teatro de fábulas y cuentos en la calle Escuelas y tuvo lugar, cómo no, la tradicional Navigium Isidis, la procesión en honor a la Diosa Isis. Como cada año, finalizó sobre las aguas en el canal de Dunboa con la ceremonia religiosa que los romanos realizaban para abrir la temporada de navegación.

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