El festival romano Dies Oiassonis conquista al público guipuzcoano en su edición más ambiciosa

Aguirre, Páez, Lumbreras y Fraile. /  F. PORTU
Aguirre, Páez, Lumbreras y Fraile. / F. PORTU

«Hemos encontrado ese elemento turístico que le faltaba a Irun para diferenciarse de otras ciudades», afirma Páez

IRATI JARA IRUN.

Tras el éxito de la octava edición del Dies Oiassonis, el festival romano se convierte, sin lugar a dudas, en «la gran cita del verano en Irun», destacaba Miguel Ángel Páez, alcalde en funciones y delegado de Impulso de Ciudad. «Hemos encontrado un elemento de enganche importante y singular que nos diferencia de otras ofertas de calidad existentes en nuestro entorno. Nos faltaba encontrar ese posicionamiento y esta edición del Diess Oiassonis ha logrado apuntalar y consolidar una nueva pieza irunesa imprescindible».

Un balance extraordinario que cubre y sobrepasa totalmente las expectativas. 2.572 personas, ni mas ni menos, se trasladaron a la antigua Roma con las diversas funciones de circo romano realizadas en la plaza San Juan. 250 participaron en los talleres en torno al museo, se atendieron 745 personas en recepción y se registraron 153 visitas al Museo Oiasso, cifras que hasta este año no se habían alcanzado. «Las 130 sillas para ver las representaciones teatrales no fueron suficientes, tuvimos que incorporar más», apuntó Cristina Aguirre, gerente del Museo Oiasso.

Iruneses, guipuzcoanos, franceses y turistas venidos desde lejos han disfrutado de todas las propuestas de la edición más ambiciosa del festival. El traslado del circo romano a la plaza San Juan ha resultado «todo un éxito», al igual que el campamento romano, una de las novedades de esta edición. «Hemos llegado casi al pleno total, así que podemos decir que hemos superado el reto con muy buena nota», comentó José María Lumberas, presidente de la asociación de comerciantes Bidashop. Los feriantes también se han sorprendido por la «desbordante» participación ciudadana. «Un artesano italiano que va todos los años al mejor festival de recreación romano de España, en Tarragona, me dijo que hizo las mismas ventas que allí, y que, incluso, le parecía que había asistido mucha más gente al Dies Oiassonis que al de Tarraco», contó Aguirre como anécdota. Asimismo, los grupos de recreación histórica coincidieron en que el público irunés se ha involucrado de manera notable en el festival. «Se han sorprendido del nivel cultural de las personas que se han acercado», destacó la gerente del museo.

2.572 personas viajaron hasta el circo romano de Oiasso con las funciones en la plaza de San Juan

Páez también hizo hincapié en el buen sabor de boca que han dejado las actividades gastronómicas. Muchos de los participantes se animaron a descubrir las pequeñas delicias romanas que ofrecían los 30 bares y restaurantes en la ruta del pintxo. La cena gourmet también consiguió ocupar todos sus cubiertos. «Nunca antes tantos establecimientos y de tantas zonas de Irun se habían sumado a la ruta del pintxo romano, otro elemento que nos ha permitido hacer sentir este festival por más zonas de la ciudad», señaló Páez. A pesar de que algunos aspectos quedan apuntados en la lista de mejoras, «es importante saber qué cosas hemos hecho bien y qué cosas mal», valoró. Ha sido un fin de semana cargado de dinamismo, energía y buen ambiente que cierra sus puertas hasta el verano que viene.

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