Las ferias que conectan a las tribus de ayer y de hoy

Juan Luis Arsuaga, durante su conferencia en Ficoba. /  F. DE LA HERA
Juan Luis Arsuaga, durante su conferencia en Ficoba. / F. DE LA HERA

MARÍA JOSÉ ATIENZA IRUN.

Si alguien se preguntó qué pintaba un paleoantropólogo en un evento sobre el impacto económico y social de Ficoba, Juan Luis Arsuaga se encargó de dar la respuesta. En su conferencia 'Siempre ha habido ferias y siempre las habrá mientras seamos humanos', que clausuró la jornada del jueves, el co-director de Atapuerca hizo un repaso de la evolución de nuestra especie en la prehistoria, de su organización social y de su producción y transmisión de tecnología; una transmisión, entre grupos humanos, que quizá tardara un millón de años en completarse, porque los contactos de entonces eran algo más complicados que acercarse a Ficoba o mandar un whatsapp.

En la transmisión encontró Arsuaga la conexión, pero eso fue lo de menos. Lo de más fue haber podido disfrutar de una lección llena de ironía y de humor, en la que el público asistente aprendió mucho sobre la evolución humana y recibió, entre risas, varios mensajes para la reflexión.

El catedrático de Complutense inició su intervención regresando a la infancia. «Es un placer estar aquí, porque Gipuzkoa es el lugar de la tierra que yo más amo», dijo. «Para mí, es un mundo mágico. Me fui muy joven y tengo un recuerdo asociado a la infancia, que es la única patria del ser humano, según dijo Rilke en una frase muy afortunada».

La mentalidad mágica, el pensamiento ancestral tiene su base en algo en lo que Arsuaga cree, «que es la desaparición de las fronteras, de los límites. El pensamiento racional funciona a base de dicotomías: el día-la noche; la vida-la muerte; lo soñado-lo vivido, lo animal-lo humano. En el pensamiento ancestral todo es un contínuo, de manera que los sueños son verdad, tanto como la realidad puede ser un sueño».

Lo que mejor explica la mentalidad humana «es entender que hay una continuidad entre lo racional y lo sentimental, entre lo tecnológico y lo ancestral», añadió Arsuaga. «No se contraponen. La tecnología no sustituye a la naturaleza humana. Lo que hace la tecnología es amplificar nuestra naturaleza. Con la tecnología nuestra voz llega más lejos, viajamos en menos tiempo, pero es nuestra voz y somos nosotros los que viajamos».

Australopiteco, homo habilis, homo erectus, neandertal, homo sapiens... Juan Luis Arsuaga habló de todos y cada uno de ellos; de los primitivos grupos familiares que dieron paso a los grupos étnicos y a los símbolos identitarios; de las luces y las sombras del ser humano. «Somos muy grupales, muy cooperativos con nuestro propio grupo y muy intolerantes y excluyentes con los otros grupos».

El codirector de Atapuerca se detuvo en el neandertal para lanzar «mi mensaje político, porque todo científico tiene que tener un compromiso», dijo. «En esta época en la que tanto se habla de nacionalismos, yo apoyo la reclamación del territorio europeo para los neandertales. Ellos son los auténticos europeos. Aquí los que sobramos somos los homo sapiens. Los invasores somos nosotros. Espero que reflexionéis sobre ello».

El objetivo final de esta historia «es que haya una sola tribu: la humanidad, porque no tenemos más tribu que ésta. A ese objetivo tienen que servir todas las causas que conecten a las personas».

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