Una feria redonda y sostenible

Bioterraza. En la zona exterior, media docena de puestos ofrecen comida sabrosa y ecológica.
/FOTOS: F. DE LA HERA/LUSA
Bioterraza. En la zona exterior, media docena de puestos ofrecen comida sabrosa y ecológica. / FOTOS: F. DE LA HERA/LUSA

Bioterra celebra este fin de semana su decimoquinta edición que destaca por la variedad de oferta y las charlas y talleres

IÑIGO MORONDO IRUN.

Sostenible es una palabra al alza. Plantea que aquello que se adjetiva con ella, sea producto, servicio o idea, es susceptible de mantenerse a lo largo del tiempo. Es lo contrario al uso de un petróleo finito, lo contrario a la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero, lo contrario a la producción que daña la naturaleza... Sostenible es una sociedad limpia que gestiona adecuadamente sus residuos, es la electricidad generada gracias a los rayos del sol. Es respetar los ritmos naturales y no forzar la máquina para nuestro interés. Qué sencillo y qué difícil.

Hoy en día, quien más quien menos, todos manejamos este concepto. No era así cuando hace 15 años Ficoba lanzó Bioterra, su feria más veterana. «No es necesario explicar lo que ahora significa para el ferial y para la ciudad», dijo el alcalde, José Antonio Santano, en la apertura de la cita. «Aquí vemos las grandes acciones de las instituciones, las novedades en diferentes terrenos y las pequeñas cosas que podemos introducir los ciudadanos en nuestro día a día para ser más sostenibles».

Bioterra presume de una larga lista de virtudes que se relacionan y refuerzan entre sí. «Es una cita de referencia para organizaciones, empresas y personas preocupadas por nuestro entorno, por nuestro medio ambiente», aseguraba la viceconsejera de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, Elena Moreno. Las instituciones exponen aquí sus proyectos más ambiciosos en la materia y ofrecen oportunidades únicas, como la de conducir un coché eléctrico que propone el EVE este año.

Distintas vertientes

En ese sentido, la Diputación Foral de Gipuzkoa ha aprovechado Bioterrra para celebrar una charla sobre el Plan Director que eliminará obstáculos piscícolas de los ríos del territorio. Ése y otros proyectos se explican en su stand mientras que en el de GHK se exhibe el resultado de la gestión del residuo orgánico: un compost de alta calidad que es un placer manosear y un lujo incorporar a la tierra para abonar nuestras plantas. Un claro ejemplo de las palabras del diputado foral de Medio Ambiente, José Ignacio Asensio: «Bioterra permite ver cómo se pasa de la palabra al hecho».

Todo esto está muy bien. Es fundamental e interensantísimo. Pero sólo es una pequeña parte de la feria. Bioterra tiene una vertiente muy orientada a los profesionales de la construcción y otra, muchísimo más amplia, que es la que triunfa entre el público general. Son las terapias alternativas, los productos agrícolas y los derivados de la ganadería; los elementos innovadores en fibras, colchonería, decoración, menaje y tantas otras cosas. Es ese queso que tiene ese sabor tan puro y que te hace acudir cada año en su busca u, otro ejemplo, esas macetas geotextiles Smart Pot, un producto estadounidense que una empresa mallorquina distribuye en España y que, gracias a la feria, ayuda a que las plantas, también aquí, crezcan más y con más fuerza.

Todo esto y un completísimo programa de talleres y charlas es Bioterra. Hoy, de 10.00 a 20.00 horas, vive su última jornada de esta edición .

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