La belleza del circo cobra vida en el Amaia

Corrado Masacci maneja uno de los títeres que componen la muestra. / F. DE LA HERA
Corrado Masacci maneja uno de los títeres que componen la muestra. / F. DE LA HERA

Las marionetas de Corrado Masacci protagonizan una exposición interactiva, didáctica y divertida

JOANA OCHOTECO IRUN.

Un pierrot que camina con cierta cadencia lánguida se inclina y saluda con elegancia. Un payaso de pelo anaranjado baila al son imaginario de una melodía alegre. Un gorila empieza a andar a trompicones sobre sus patines, tropieza un par de veces pero consigue, con un poquito de práctica, deslizarse como si fuera todo un profesional. Estas son algunas de las marionetas favoritas de Corrado Masacci, y sólo una pequeña representación de las decenas que se exponen, durante todo este mes, en el Centro Cultural Amaia.

La muestra 'Circo y marionetas' llega a Irun tras haber recorrido diversas ciudades en los últimos años, recibiendo una muy buena acogida por parte del público. «Estuve con la exposición en Logroño», rememora Corrado Masacci, «y en cada visita guiada tenía treinta personas y colas con más gente que esperaba a la siguiente. ¡Fue una locura!». El autor de los títeres ofrece a quienes acuden a ver la muestra la posibilidad de hacer esas visitas guiadas que, en realidad, son un pequeño espectáculo didáctico del que disfrutan pequeños y mayores. En Irun, se ofrecerán todos los sábados por la tarde, hoy el primero, hasta el 28 de abril, en distintos turnos desde las 18.00 hasta las 20.00. Corrado Masacci explica que adapta esas visitas guiadas al tipo de público que acuda a cada una de ellas: «según su edad, el tiempo del que dispongan para ver la exposición... Amoldo el ritmo de la visita», señala.

También los mayores, pero son sobre todo los pequeños los que disfrutan de ver a los títeres en acción: el gorila patinador, esa marioneta a la que Corrado Masacci tiene especial cariño porque lleva los patines de su hija, «sorprende especialmente a los niños, se vuelven locos al verlo». El tamaño del gorila se aproxima al de un niño de dos años, pero para que los más pequeños no se asusten su autor lo hace moverse con ese aire torpón que consigue despertar las risas de todos.

Con personalidad propia

La envergadura de esas marionetas permite que el pública pueda «ver bien todos los movimientos y el carácter de los personajes». Porque cada uno tiene su propia personalidad, que se refleja en la manera en que Corrado Masacci dispone y maneja los hilos que les dan vida. También lo hace con los títeres de menor tamaño, «como miniaturas», de unos quince o veinte centímetros, en los que destaca el nivel de detalle con el que han sido elaborados.

Con esta exposición, Corrado Masacci ha querido «hacer un homenaje al mundo del circo por medio de las marionetas. Me he inspirado yendo a ver un montón de circos y documentándome». Crear todas las marionetas que componen la muestra, además de los diferentes decorados, le ha llevado una década. Y dentro de poco se cumplirán nada menos que cuarenta años desde que se dedica al mundo de los títeres.

Corrado Masacci nació en Ravena, una ciudad italiana «famosa por sus mosaicos bizantinos. Antes de dedicarme a las marionetas estudié arte», pero en 1978 un espectáculo de títeres captó su atención: tras una estancia en Benarés (India), donde realizó estudios musicales de tabla, fundó en 1979 el grupo de marionetas Flip y Roby, con el que participó en diversos festivales italianos. A principios de los años 80 se instaló en Bilbao y comenzó a impartir cursos de construcción y animación de títeres y marionetas. En las últimas tres décadas, su trabajo ha sido expuesto en cerca de 200 salas. De hecho, quienes ya tengan una edad puede que recuerden haber visto sus títeres en Irun, concretamente en la sala de Laboral Kutxa, donde expuso en la década de los 90.

Su nueva exposición podrá visitarse en el Amaia hasta el 29 de abril, de martes a sábados de 18.00 a 21.00 y los domingos de 11.30 a 13.30 horas, con entrada libre.

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