«Hay bailarinas que han salido de Pauso-K hasta en Los Angeles»

Paula Bujanda en el centro, uniendo fuerzas e ilusión con Aduna Mitxelena, a la izquierda, y Virginia Gonzalez, a la derecha. / F. DE LA HERA

La directora de Pauso-K celebra el éxito de los grupos de baile de la escuela, que no deja de crecer y conseguir reconocimientos. Paula Bujanda Con sudor, la fama se paga con sudor

YLENIA BENITO

«Buscáis la fama, pero la fama cuesta. Pues aquí es dónde vais a empezar a pagar con sudor». Todos los que en los 80 quisimos ser bailarines recordamos a la estricta profesora Lydia Grant, bastón en mano, recitar este discurso de inicio de curso en la academia de baile más famosa del mundo mundial y de todos los tiempos. La de 'Fama', esa en la que Leroy y un puñado de jóvenes bailarines se esforzaban por alcanzar su sueño encima de un escenario. Mientras, fuera de la pequeña pantalla, Paula Bujanda se enfundó los calentadores y las mallas más allá de la moda. Ella ha sabido pagar con sudor su éxito: Pauso-K. Su escuela, su gran familia.

-La fama cuesta, ¿verdad?

-(Risas) Sí, se paga con sudor, sacrificio y mucho mucho esfuerzo. ¡Pero merece la pena!

-Decía la cabecera de la serie de televisión: «Voy a aprender a volar, ¡alto!». En Pauso-K vuelan muy alto, ¿cómo lo hacen?

-Trabajando mucho. Estoy tan orgullosa de todos los alumnos... Lo que hemos conseguido es muy importante y lo hemos hecho a base de entrenar.

-Y sudar...

-¡Mucho!

-¿Tú también tienes un bastón como la profesora Lydia Grant?

-(Risas) No, pero reconozco que soy muy chillona. Soy muy exigente, pero es la única manera de llegar alto.

-Tan alto como la Torre Eiffel, que habéis conquistado París.

-¡Y tanto! Hemos logrado seis premios: un primer puesto, cuatro segundos y un tercero.

-'Vive tu sueño', así se llama la competición y es lo que habéis hecho: vivir un sueño.

-Pues sí. Es la primera vez que competíamos a nivel internacional. A nivel estatal ya hemos hecho cositas y sabemos de nuestro potencial. ¡Ha sido increíble! Primero en Madrid presentamos ocho coreografías y seis pasaron a la final de París. En total se han presentado 230 coreografías de diferentes países europeos. Había gente buenísima, pero hemos podido comprobar que estamos haciendo las cosas bien. De otra manera, no habríamos logrado seis premios. Eso lo tengo claro.

-Como en la Lotería de Navidad, en Pauso-K, esos premios han estado muy repartidos.

-Sí, eran grupos muy diferentes. Uno de ellos es el grupo de los más mayores. Un grupo que nació con los padres y madres que esperaban a la salida de la escuela a los más peques. Estoy orgullosísima de ellos. Son personas con sus trabajos, no vienen para ser bailarines, pero se esfuerzan y se comprometen como tal.

-Pauso-K ha crecido como escuela en los últimos años y ya sois familia numerosa.

-(Risas) Esa es la palabra, sí. Familia. Esa es la filosofía de la escuela. Lo he tenido claro desde el principio. En Pauso-K la mayoría de las cosas se hacen por amor. Por amor a la danza y por amor a la familia que somos. Yo, además, soy muy madre a lo Pantoja.

Pero Paquirrín no baila, solo canta!

-(Risas) Me refiero a que soy muy protectora, tengo contacto con todas mis alumnas que están fuera. Me preocupo mucho por ellas, me gusta saber qué tal les va y qué están haciendo.

-¿Tienes algún 'Leroy' fuera de casa?

-¡Claro! Algunas están en Madrid y hasta tengo una alumna en Los Angeles. Me da mucha penita cuando se van, pero sé que es lo correcto. Las veo tan convencidas de querer pelear por su sueño, el de bailar, que soy feliz.

-¿Cuándo descubriste que para ti la felicidad es bailar?

-Uy, desde niña. En casa siempre se ha escuchado mucha música y yo he bailado desde los tres añitos. A Pilar Peña es una de las personas a las que más le debo en mi aprendizaje.

-¿No hubo problemas al decir eso de: «Ama, quiero ser artista»?

-Mis padres sabían que mi pasión era bailar, pero me recomendaron que estudiase una carrera. Ya sabes, es muy difícil creer que uno va a poder vivir de esto. Me matriculé en Bilbao en Publicidad, pero enseguida encontré una escuela en la que seguir bailando. En el momento de hacer la matrícula para el segundo año, le dije a mi padre que yo lo que de verdad quería era bailar, así que me fui a Barcelona.

-¿Aquí comenzaste a sudar de verdad?

-He sudado desde siempre. Desde el principio he trabajado para poder seguir estudiando. Tuve suerte, también, me salieron muchos trabajos como bailarina en televisión. Hice algunas galas para TVE, varios programas para ETB e incluso de extra en la serie 'Upa Dance'.

-¡Eso cuenta como estar en la escuela de 'Fama'!

-Estuve en una muy parecida, en Nueva York.

-¿De verdad?

-Sí, después de Barcelona, en el 97, me fui a estudiar a Nueva York en el Broadway Dance Center. ¡Fue alucinante! Yo era muy fan de la serie 'Fama' y esa escuela era igual. Tenía ocho pisos, restaurante, profesores de 80 años con una trayectoria increíble... Fue una pasada.

-Les dirías eso de: «Remember my name», ¿no?

-(Risas) ¡Todos queríamos decirlo! En los años en los que estudié, también hice muchas audiciones. Ahí me di cuenta de que lo que a mí me gustaba era crear, pensar coreografías, enseñar. Después de Nueva York, Londres y París, volví a casa.

-Y nace Pauso-K, el 'Dance Center' de Irun.

-Aún no. Al llegar, estuve dando clases en el polideportivo. Estuve como seis o siete años. Ahí conocí a mis futuras alumnas y aliadas.

-¿Conservas alumnas de entonces?

-Sí, es increíble, pero sí. A muchas las he visto crecer. Aduna y Virginia, que son mi mano izquierda y derecha, les di clase cuando eran unas niñas. Ahora son un pilar importantísimo de Pauso-K. Y con el resto de profesores igual. Alexandra y Nagore, por ejemplo, también han sido alumnas.

-¿Cuándo empezaste a reunir a la familia Pauso-K?

-Pues cuando los responsables de Skola Musik me ofrecieron compartir local. Así estuvimos un tiempo, hasta que finalmente, abrimos Pauso-K en solitario.

-Desde entonces volando alto y sudando mucho...

-Sí, pero es un placer. Hoy empieza el curso y estamos igual de nerviosas y emocionadas que el primer día. Hay mucho por hacer...

-¿Hasta dónde llegará esta 'fama bidasotarra'?

-¡No lo sé! Tenemos muchas ideas nuevas, ¡os sorprenderemos! Como decía la canción: recordad nuestro nombre.

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