Aitor Hernández (Historiador y escritor): «Mi novela está basada en un crimen real, necesito un núcleo de verdad para escribir»

El autor irunés, Aitor Hernández, con su nuevo libro./F. DE LA HERA
El autor irunés, Aitor Hernández, con su nuevo libro. / F. DE LA HERA

Ganador de la Beca Serapio Múgica y del Concurso Luis de Uranzu de Investigación Histórica, ha dado el salto a la ficción con 'Almas envenenadas'

MARÍA JOSÉ ATIENZAIRUN.

En Vallalmera, una pequeña ciudad de provincias, a finales del siglo XIX, las vidas de dos mujeres, madre e hija, y un hombre se van a cruzar peligrosamente. Las turbulentas relaciones pasionales que establecen van a desembocar en un terrible crimen. Esta historia, basada en hechos reales, y la posterior investigación policial es la que cuenta el irunés Aitor Hernández en su recién publicada novela 'Almas envenenadas'. El libro, editado por Milenio y mezcla de género negro y costumbrista, supone la primera incursión larga del historiador irundarra en el mundo de la ficción.

-Su novela tiene como base unos hechos reales ocurridos en Francia a finales del XIX. ¿Por qué eligió esta historia?

-Está basada en un crimen real que escandalizó a la sociedad francesa de la época. Me llamaron la atención dos cosas. En primer lugar, que los hechos podrían haber sucedido en cualquier lugar y en cualquier época, porque la historia trata de pasiones. En segundo lugar, me impactaron las personalidades extremas de los personajes.

-Se ha apoyado en un hecho para escribir su primera novela. ¿Ha pesado el historiador?

-Yo me considero más historiador que novelista. Necesito que la historia sobre la que escribo tenga un núcleo de verdad. En esta novela, respeto la estructura de la historia, aunque añado personajes y escenas y traslado el sustrato francés del XIX a la misma época de una ciudad castellana imaginaria.

-En la contraportada del libro leemos los nombres de León Vitalis y Marie Boyer, los protagonistas reales del crimen. ¿No le importa destripar la novela?

-No, no me importa. Goethe decía que los hechos por acontecer proyectan su sombra por anticipado. Aquí se ve, desde el principio, que va a ocurrir algo fatal. Pero esa es sólo la primera parte del libro. La segunda es más policiaca, porque en ella comienza la investigación. Para mí, la investigación es secundaria. Lo que me interesa más es el choque de pasiones y personalidades que se da en la primera parte.

-Esta novela supone su salto a la ficción y se ve que lo ha pasado bien escribiéndola. ¿Vamos a seguir contando son sus investigaciones históricas?

-¡Claro! He escrito historia antes y seguiré escribiéndola después.

-Entre sus libros históricos, llama la atención 'Ku Klux Klan. El brazo armado del Partido Demócrata', el primer estudio sobre este tema escrito en español, utilizando material original de la época.

-Yo iba a escribir un libro sobre la Guerra Civil norteamericana, pero al empezar, me pareció más interesante lo que había sucedido alrededor de la guerra, todo el proceso secesionista, porque hay en todo ello algo muy actual. En el sur de EE UU, los que pierden la guerra la acaban ganando utilizando el terrorismo masivo, a través de KKK y otros grupos partidarios del supremacismo blanco. En 7 u 8 años, asesinan a más gente que la inquisición española en 300 años. Borran del mapa al Partido Republicano y empiezan a aprobar leyes en las que prácticamente anulan la Constitución. Se la saltan por encima. Si la Constitución dice que los negros pueden votar, ellos aprueban una ley que dice que para votar, hay que saber leer y escribir y tener una renta mínima de tantos dólares. Ese terrorismo es un tema tabú todavía en EE UU.

-Partiendo de su conocimiento, ¿puede interpretar las manifestaciones racistas de este pasado agosto en Virginia?

-El sur de EE UU está lleno de estatuas, calles y colegios que llevan el nombre, no ya de gente que defendiera la secesión, sino de gente del KKK. Ahora, se está perdiendo el miedo y se está pidiendo la retirada de monumentos que no son de recibo. En cuanto a interpretar lo que ocurre... En este momento, oímos a cualquiera opinar sobre cualquier cosa. Creo que quien conoce la historia puede opinar con más criterio que quien no la conoce, pero que conozcas el pasado no significa que puedas avanzar el futuro. Los historiadores nos equivocamos, aunque menos que los economistas, que nunca prevén las crisis. Tuve un profesor que decía que en historia hay que esperar sorpresas tan grandes como en física cuántica.

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