Diario Vasco

Un yacimiento en Afganistán amenazado por los talibanes y la extracción de cobre

Hallazgos. Dos arqueólogos del equipo internacional de Mes Aynak ante una de las estupas encontradas.
Hallazgos. Dos arqueólogos del equipo internacional de Mes Aynak ante una de las estupas encontradas.
  • El Ficab proyecta hoy a las 19.20 en el Amaia, el premiado documental 'Saving Mes Aynak'

Todo documental que llega al Ficab tiene virtudes por las que merece ser visto, pero entre las proyecciones de esta tarde aparece uno que llama poderosamente la atención: una producción estadounidense filmada en suelo afgano que cuenta una historia sobre arqueología, aunque no es un documental arqueológico propiamente. O sí que lo es, pero es mucho más.

En 2010, a 40 kilómetros de Kabul, la Delegación Arqueológica Francesa en Afganistán comenzó a desenterrar restos en Mes Aynak, un antiguo centro de entrenamiento de Al-Qaeda que resultó ser un tesoro arqueológico de magnitudes insospechadas. Algunos documentos apuntaban la presencia allí de las tropas de Alejandro Magno, pero lo más importante eran los edificios, el arte y los objetos que indicaban que Mes Aynak, en plena Ruta de la Seda, fue un gran centro budista que creció a partir de las vetas de cobre que existían. Ese mineral que da nombre al lugar (en pastún significa 'pequeña fuente de cobre') será clave en su historia, su presente y su futuro.

El yacimiento de Mes Aynak tiene, aproximadamente, 400.000 metros cuadrados y los expertos calculan que, debajo, descansan unos 13 millones de toneladas de cobre, el segundo mayor depósito de ese material aún por explotar que hay en el país, pese a que además de los budistas, en pleno siglo XX, los rusos también practicaron allí la minería. El Gobierno ha vendido ahora los derechos de extracción a la empresa estatal China Metallurgical Group Corporation con una pequeña moratoria para el estudio arqueológico. En Mes Aynak hay arqueólogos franceses, ingleses, afganos y tayikos al frente de un grupo de medio millar de trabajadores locales, pero la riqueza histórica y artística que esconde el emplazamiento es tal que su labor se ha convertido en una carrera frenética y desesperada contra las urgencias del desarrollo económico e industrial. La comunidad científica internacional ha hecho movimientos para retrasar la apertura de la gran mina a cielo abierto que destruirá gran parte del yacimiento para extraer el cobre que hay debajo, incluso ha planteado sistemas de extracción menos dañinos.

Pero la minería no es el único enemigo de la historia que guarda Mes Aynak. Aunque apenas se ha excavado un 10% de su superficie, el yacimiento ha dado muestras de su potencial para transformar la historia conocida de Afganistán, quizá incluso la del Budismo. El hecho no ha pasado desapercibido para la radicalidad religiosa de los talibanes, cuyos ataques amenazan también la integridad de los restos y del personal que trabaja en ellos.

Documental colaborador

Kartemquin Educational Films decidió contar la historia en un documental de una hora dirigido por Brent E. Huffman y protagonizado por el director arqueológico del sitio, Qadir Temori. 'Saving Mes Aynak' que se estrenó en 2014 en Estados Unidos, se puede ver en la web del proyecto con un sistema de pago por visión (salvo que el visionado se produzca desde Afganistán, ya que para los autóctonos es gratuito). Esa recaudación, como cualquier otra que se obtenga, va dirigida a financiar la excavación. Este año, Mes Aynak ha saltado a Europa para dejarse ver en festivales de diverso tipo, incluidos los de cine arqueológico: en el Agon de Atenas ganó el Gran Premio y en el Icronos de Burdeos, el Gran Premio y el Premio del Público. Eso no debería condicionar el voto de quienes acudan a verlo esta tarde en el Amaia, pero sí puede ser una buena motivación para no perdérselo.

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