Diario Vasco

Homenaje de la Asociación Republicana en Pikoketa

Recuerdo. Asistentes al acto de homenaje a los fusilados en Pikoketa, celebrado el pasado domingo.
Recuerdo. Asistentes al acto de homenaje a los fusilados en Pikoketa, celebrado el pasado domingo.
  • El domingo se celebró la ofrenda floral y el acto en recuerdo de los fusilados el 11 de agosto de 1936

La Asociación Republicana Irunesa Nicolás Guerendiain rindió el pasado domingo un homenaje a los trece fusilados en Pikoketa, el 11 de agosto de 1936. Un año más, familiares, amigos y numerosas personas se sumaron al recuerdo de los jóvenes milicianos Mertxe López Cotarelo, Pilar Vallés, José María Arruti, Victor Genua, Jesús López Casado, Agapito Domínguez, Bernardo Usabiaga, Manuel Justo Alberdi, Miguel López Pascual y de los carabineros Vicente Argote, Agustín Bermejo, Félix Luz Echeverría y Angel Braña.

El acto comenzó a las 12.30 horas, con música, txalaparta y una ofrenda floral en el monolito instalado en el lugar donde se halló la fosa común, a unos 50 metros del caserío Pikoketa.

«Un año más, reivindicamos la verdad, justicia y reparación para todas la víctimas del franquismo y seguimos pidiendo a las instituciones que se impliquen en la investigación y recuperación de todas las fosas que se encuentran en las cunetas», señalaba el presidente de la Asociación Republicana Irunesa, Tino Zamora, quien criticó «la falta de asistencia institucional a este homenaje organizado por los familiares de los asesinados, que celebramos cada año. Creemos que el Ayuntamiento debería hacer acto de presencia en este acto en memoria de aquellos que dieron su vida por la defensa de la libertad».

El homenaje a los fusilados de Pikoketa se celebra todos los años desde 1978, fecha en la que fue localizado el lugar en el que fueron enterrados y exhumados los restos. Dos años antes, Marcelo Usabiaga, hermano de Bernardo Usabiaga, había emprendido la tarea de localización de la fosa, gracias a la información facilitada por uno de los residentes en el caserío Pikoketa. El 2 de agosto de 1978, se celebró un acto de homenaje en la parroquia de Irun y posteriormente los restos de los fusilados se trasladaron al cementerio irunés de Blaia, para ser depositados en un panteón propiedad del Ayuntamiento.

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