Diario Vasco

«Merece la pena leer a Baroja porque llega a la esencia de lo que somos, con una gran maestría»

Arantxa Urretabizkaia, Pello Otxoteko y Julia Otxoa.
Arantxa Urretabizkaia, Pello Otxoteko y Julia Otxoa. / F. DE LA HERA
  • El CBA acogió una mesa redonda sobre el escritor, con motivo del 60 aniversario de su fallecimiento

El programa 'Baroja berriro/Volver a Baroja', organizado por el departamento de Cultura de la Diputación, con motivo del 60 aniversario del fallecimiento del escritor, recaló el martes en el CBA irunés. La directora de Cultura del Ayuntamiento, Ainara Martín y el bibliotecario, Iñaki Ceberio, presentaron el acto dedicado a Pío Baroja y destacaron la vinculación con Irun del escritor donostiarra y universal.

Una lectura grabada de un fragmento de 'El árbol de la ciencia', a cargo de la actriz Ane Gabarain, dio paso a una mesa redonda moderada por el poeta irundarra Pello Otxoteko, en la que participaron las escritoras Arantxa Urretabizkaia y Julia Otxoa. Ambas expresaron su gran admiración por el Pío Baroja escritor, sin dejar de lado algunas de las contradicciones e incoherencias de su trayectoria vital.

«Gracias por permitirnos hablar de este grandísimo autor, al que durante un tiempo creo que se le ha tendido un poco en el desván», dijo Julia Otxoa. «Baroja fue un grandísimo escritor, pero llevó consigo también muchas contradicciones y muchas incoherencias, posiblemente como todo ser humano».

Otxoa dio «unas pinceladas a dos aspectos más desconocidos de Baroja»: el dolor y el humor. Al estudio del dolor en la condición humana dedicó Baroja su tesis doctoral como médico. El escritor ejerció la medicina por breve tiempo y, sin embargo, el tema de sus tesis doctoral «le acompañó en todas sus novelas». También el humor tuvo «una importancia impresionante» para Baroja. «Para él la vida es ilegible, es turbia, es una noche negra. Él habla a través de la melancolía y del pesimismo, y sin embargo, le da mucha importancia al humor; al humor relacionado con la duda, con la verdad, con la naturalidad y con los personajes que cuestionan los estamentos de conveniencia».

Pese a que Baroja sentía «algo muy fuerte contra la Iglesia», Arantxa Urretabizkaia describió al escritor como «un hombre de fe, profundamente creyente en la ciencia. El creía que podemos explicarlo todo a través de la ciencia, si no ahora, quizá dentro de unos años».

Urretabizkaia destacó también a Baroja como escritor prolífico. «Él escribía sin parar. Ese es el genio. No es el escritor de medir palabra por palabra y cambiar la frase de sitio. Es un torrente que acierta la mayor parte de las veces; un caso aparte».

«No hay descripciones retóricas en sus obras», añadió Otxoteko. «Con cuatro pinceladas describe a los personajes y pasa a la acción».

Julia Otxoa animó al público asistente a leer a Baroja. «Como todos los grandes escritores, él llega a la esencia de lo que somos, con una gran maestría narradora. Merece la pena leer sus obras para aprender sobre la condición humana».

Para quien quiera saber más sobre el escritor, hoy, a las 19.30, en el Koldo Mitxelena, el escritor Lorenzo Silva pronunciará la conferencia 'Baroja memorialista, desde la última vuelta del camino' y mañana, con el mismo escenario y hora, la periodista Montserrat Domínguez y el cineasta Enrique Arbizu celebrarán un encuentro titulado 'Otras miradas sobre Baroja', moderado por el guionista y poeta Michel Gaztambide.

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