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1.700 escolares participan este curso en las sesiones de Educación Vial

Lourdes Larraza y Txema Ortun, en la pista de Educación Vial de Ibarla.
Lourdes Larraza y Txema Ortun, en la pista de Educación Vial de Ibarla. / F. DE LA HERA
  • El objetivo del programa es concienciar al alumnado sobre los riesgos viales de la ciudad para que tomen medidas y eviten los accidentes

Alrededor de 1.700 escolares de segundo y tercer ciclo de Primaria, pertenecientes a once centros iruneses, participarán durante el curso 2016/17 en las sesiones de Educación Vial que impartirá la Policía Local. Las clases, programadas desde octubre hasta mayo, constan de una parte teórica, que se desarrollará en los propios colegios y de otra práctica, que tendrá lugar en el circuito de Ibarla o en la vía pública.

La delegada de policía local, Lourdes Larraza y el responsable de educación vial, Txema Ortun, ofrecieron ayer, en la pista de Ibarla, los detalles del nuevo curso, «que se oferta a los alumnos y alumnas de segundo y tercer ciclo de Educación Primaria de todos los centros escolares de Irun. El objetivo general es evitar los accidentes de tráfico en nuestra ciudad», explicó Larraza. «Trabajamos con los chicos y chicas para concienciarles de los riesgos viales existentes y para que tomen medidas de autoprotección».

Las sesiones de Educación Vial pretenden fomentar en los chavales «tanto la autonomía como la responsabilidad en los roles de peatón y de conductor de bicicleta y, a la vez, trabajar valores como el respeto y la convivencia», añadió la delegada.

Peatones y ciclistas

En las clases, participarán niños y niñas de edades comprendidas entre los 7 y los 12 años. Con el alumnado más joven «trabajaremos, sobre todo, el rol vial del peatón, mientras que con el de 5º y 6º trabajaremos el tema de cómo circular en bicicleta por la ciudad», informó Txema Ortun. «Las sesiones tienen una parte teórica, que se lleva a cabo en el centro y que suele tener una duración aproximada de hora y media o dos horas y una parte práctica, que viene realizándose en la pista de Ibarla y, en algun caso, en la vía pública. Con el alumnado de 6º solemos realizar una marcha ciclista por la ciudad para que tengan una primera experiencia como conductores de bicicletas».

El responsable de Educación Vial incidió en que las clases «no son una mera transmisión de conocimientos para enseñar a los alumnos y alumnas las señales de tráfico, sino que buscamos algo más. Pretendemos que haya un cambio de actitud para que no se arriesguen y para que tomen medidas de autoprotección, tanto cuando son peatones como cuando llevan una bicicleta».

El programa de las sesiones que impartirá la Policía Local se apoya en la Guía de Competencias de Educación para la Movilidad Segura del País Vasco, que recoge el itinerario educativo destinado a prevenir los accidentes de tráfico. Esta guía distingue siete competencias: consciencia de la vulnerabilidad y el riesgo, análisis del entorno, adaptación y flexibilidad, resistencia a la presión grupal, gestión de emociones, gestión del estrés y atención.

«Para nosotros es muy importantes el alcance en concienciación, respeto y convivencia», insistió Lourdes Larraza. «Sabemos que éste es un trabajo a largo plazo. Por eso, año tras año volvemos a ofertar estos programas y seguiremos haciéndolo».

Sesiones para adolescentes

La delegada de policía local adelantó que se está estudiando la posibilidad de ampliar las sesiones de Educación Vial a lo largo de este curso. «Hemos empezado con una prueba piloto para ofertar las clases en algunos centros de Secundaria», dijo. «Creemos que es importante también trabajar la concienciación con adolescentes, sabiendo, además, que es una población de riesgo. Estamos en este camino y en breve podremos ofertar esta formación a colegios de Secundaria».

Las competencias en las que se refuerza el trabajo de la Policía Local difieren, dependiendo de las edades del alumnado. «Con los niños de 7 u 8 años trabajamos, sobre todo, la la atención, porque se despistan fácilmente a la hora de cruzar la calzada», explicó Txema Ortun.

Con los jóvenes, los problemas son otros. «Con ellos trabajamos mucho el tema de la presión grupal, que es típica a esas edades y las emociones asociadas a las situaciones de riesgo, que en cierta forma les atraen. Sin embargo, hay que decir que los jóvenes no son personas que se arriesguen constantemente. Hay un gran cambio en los datos de accidentalidad de los jóvenes. Se ha mejorado mucho. Cosas que hace unos años eran raras, como coger un taxi cuando beben o que uno de la cuadrilla se quede sin beber para conducir son ahora habituales».

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