Diario Vasco

Irun acogerá un programa pionero para mayores en situación de fragilidad

Acuerdo. Sergio Corchón, José Antonio Santano, José Luis de la Cuesta y Mónica Montesinos.
Acuerdo. Sergio Corchón, José Antonio Santano, José Luis de la Cuesta y Mónica Montesinos. / F. DE LA HERA
  • Fundación Hurkoa y ayuntamiento firmaron ayer el convenio para un proyecto piloto apoyado también por Cáritas y Gobierno Vasco

La Fundación Hurkoa fue creada hace 25 años por Cáritas Gipuzkoa. Desde entonces, es el tutor que los jueces designan para personas mayores que no son capaces de llevar una vida normal y carecen de familiares o amigos que puedan asumir la tutela. En ese contexto surgió en Hurkoa la inquietud por lo que ocurría en las vidas de esas personas antes de la decisión del juez. «Pasar de ser una persona autónoma a ser una persona incapaz es un proceso de muchas etapas que llamamos 'área de fragilidad'. Esperar a que la situación de incapacidad nos permitiera intervenir era llegar demasiado tarde», explicaba el presidente de la fundación, José Luis de la Cuesta. Con la colaboración del Gobierno Vasco, comenzó hace dos años un estudio para determinar qué cabía hacer por las personas que podrían acabar necesitando tutela. Finalizado el estudio, es hora de contrastar las conclusiones en un programa piloto que se desarrollará en Irun durante el próximo año con la participación del Gobierno Vasco, del ayuntamiento de la ciudad y de Cáritas Española.

El nuevo reparto de competencias en política social pone la atención en los mayores autónomos como uno de los principales cometidos de los consistorios y los que se encuentran en ese 'área de fragilidad' que apuntaba De la Cuesta, forman parte de ese grupo. «Venimos haciendo muchas cosas, pero vamos a tener que hacer más en el futuro», advertía el alcalde irundarra, José Antonio Santano. «Sólo desde la administración no podremos. Necesitamos contar con la alianza de entidades sin ánimo de lucro del tercer sector. En este caso, con la Fundación Hurkoa vamos a mejorar la atención a los mayores de 68 años que viven solos, que no tienen el suficiente apoyo familiar y que están en riesgo de acabar no valiéndose por sí mismos».

Un programa piloto

El proyecto que Hurkoa desarrollará en Irun será el primero de estas características en la Comunidad Autónoma Vasca. «Vamos a aplicar las conclusiones extraídas de nuestro estudio y a evaluar si esa solución, con las modificaciones y retoques pertinentes, es o no extensible al resto del País Vasco», expresó De la Cuesta. Detalló que se ha elegido Irun «por ser una ciudad de cierto tamaño, porque desde hace un año y medio disponemos de sede aquí (en la calle Estación, la antigua oficina de la Hacienda Foral) y por la sensibilidad y predisposición que ha mostrado el ayuntamiento».

Tras un «intenso» trabajo previo entre los técnicos de Hurkoa y del área municipal de Bienestar Social, «esta semana o la que viene empezaremos a citar a personas que creemos que pueden participar en el programa», anunció Mónica Montesinos, responsable del área de Tutela de Hurkoa. En esta primera experiencia del programa, serán quince «mayores de 68 años que residan en domicilio particular en Irun, solos o con otras personas mayores, con falta de apoyo familiar o social, con problemas de salud y con limitaciones para llevar adelante su vida con normalidad, pero sin llegar a una situación de incapacidad».

Para ofrecer «un servicio integral que aporte a la persona todos los apoyos que pueda necesitar para seguir desarrollando su vida de la forma más autónoma y normalizada posible», Hurkoa contará con trabajadores y educadores sociales; gestores administrativos (para los asuntos económicos) y asesores jurídicos, además de con los refuerzos que el ayuntamiento va a realizar en el Servicio de Atención a Mayores de Bienestar Social. El tipo de servicio que se pretende ofrecer requiere de esa variedad de perfiles profesionales para poder «analizar junto a la propia persona todos los aspectos de su vida: salud, dinero, domicilio, ocio...». Se trata de ofrecer acompañamiento en gestiones complejas, toma de decisiones, ingresos hospitalarios, consultas médicas... incluso aportar asesoramiento con documentos preventivos en los que puedan expresar sus deseos, valores y decisiones en relación con la organización de su atención médica, sus cuidados personales y la administración de sus bienes en el futuro. «También trabajaremos en la sensibilización social del entorno de cada persona: su vecindario, su barrio, los comercios de la zona y los lugares a los que acuden habitualmente para que sepan de qué manera les pueden ayudar», completó Montesinos.