Diario Vasco

Operarios de limpieza por un día

Los chicos y chicas de El Pilar, con los operarios y la gerente de Servicios de Txingudi.
Los chicos y chicas de El Pilar, con los operarios y la gerente de Servicios de Txingudi. / F. DE LA HERA
  • Alumnos del colegio El Pilar reforzaron el equipo de Servicios de Txingudi

  • Los estudiantes celebraron el Día Mundial del Medio Ambiente limpiando el parque de Gain Gainean

¿Quién no ha escuchado a una madre enfadada pronunciar alguna vez la frase: «No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia»? Es una lección de sentido común que, trasladada de la propia casa a la ciudad, han aprendido esta semana los alumnos del colegio El Pilar que han participado en la iniciativa Limpieza Urbana de Servicios de Txingudi.

El pasado jueves, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, doce estudiantes de Secundaria del colegio irunés reforzaron el equipo de limpieza del parque de Gain Gainean y alrededores. Antes, asistieron en un aula del centro a una clase impartida por los responsables de Servicios de Txingudi. «Con esta actividad de sensibilización y concienciación, hemos pretendido hacer ver a los alumnos la importancia que tiene cuidar el entorno más cercano», explicaba Leire Zubitur, gerente de Servicios de Txingudi. «Hemos intentado que valoren la importancia que tiene la limpieza urbana y los recursos de que disponemos para llevarla a cabo».

Tras recibir las explicaciones en el aula, alumnos y operarios formaron equipos y se repartieron por cinco puntos diferentes del parque de Gain Gainean. Así, «han podido ver que limpiar la ciudad no sólo consiste en barrer, sino que han conocido la diferente maquinaria que se utiliza y los servicios de barrido mecánico y manual, la fregadora, la hidrolimpiadora y la baldeadora».

De primera mano

La conversación con los operarios, mientras realizaban conjuntamente el trabajo, sirvió a los chavales para obtener información de primera mano sobre los principales contratiempos e inconvenientes con los que los trabajadores se encuentran a diario. «El objetivo que queríamos conseguir era que se identifiquen con ellos, que valoren debidamente el trabajo que realizan y que vivan la experiencia desde el punto de vista de los propios operarios, que vean el gusto que tienen por trabajar limpiando lo que los demás ensuciamos», añadía Leire Zubitur, quien agradeció al colegio El Pilar «su disposición para participar en la iniciativa.

«Lo que más me ha llamado la atención es que se gasta muchísimo dinero en limpiar todo, pudiendo ser nosotros más cuidadosos y no ensuciar tanto», comentaba Erlis Zabergja, alumno que participó en el barrido manual y mecánico del paseo del parque. «También me ha llamado la atención una aplicación del GPS, por la que que saben por dónde han ido, a qué hora, lo que han recogido y lo que les queda por recoger, para tenerlo todo controlado».

La limpieza de las pintadas fue una de las sorpresas que se llevó el alumno Mateo Proaño. «Hay algunas que son mucho más difíciles de limpiar y las que tienen insultos tienen prioridad para ser limpiadas». La experiencia, para los estudiantes, resultó «muy buena. Nos lo hemos pasado bien y nos han enseñado muchas cosas».

También fue positiva la jornada para Antonio Pérez Lázaro, uno de los operarios que formó equipo con los alumnos. «Además de lo que han aprendido, han visto en el momento cómo funcionan las cosas. Han visto lo que hacemos para que el vecindario vea todo limpio cuando sale de casa por la mañana. Es un trabajo que cuesta. Han visto cuál es nuestro día a día: pintadas, orines, excrementos de perro... La gente se va concienciando poco a poco, vamos a mejor, pero ahí siguen muchas cosas. Todavía falta».

Junto con Antonio Pérez Lázaro, otros 50 operarios de Servicios de Txingudi en Irun y entre 20 y 25 en Hondarribia limpian las ciudades a diario, desde las seis de la mañana hasta la una de la tarde. Después, se realizan servicios de repaso y ya por la noche se llevan a cabo los baldeos.

«Mostrar a a los alumnos este trabajo nos ha parecido una iniciativa muy oportuna», decía la profesora Naroa Martínez. «Ellos han estado a gusto, han trabajado y han aprendido mucho».