76 vueltas a la Kutxa

Zuriñe Larrarte, una hondarribitarra de 21 años, ha sido la protagonista del tradicional acto

Cuando empezó a sonar la marcha 'Okendori', desde La Hermandad salió la comitiva, compuesta por la Banda de Música Ciudad de Hondarribia, una docena de 'txotxuas' (grumetes), vestidos con los característicos kaikus y portando unos remos, patrones y armadores de la flota hondarribiarra y autoridades como el alcalde Txomin Sagarzazu y las consejeras del Gobierno Vasco, Arantxa Tapia y Cristina Uriarte.

Pero la mayoría de las miradas se dirigían a Zuriñe Larrarte, la chica elegida este año para llevar la Kutxa sobre su cabeza. Menos de un mes ha tenido para acostumbrarse al arcón de unos dieciocho kilos que en su interior alberga documentos y alhajas de la Cofradía de Mareantes de San Pedro.

Larrarte puso paso firme y no perdió la sonrisa pese al mencionado peso o a la pronunciada pendiente que hay camino de la parroquia. En todo el camino recibió los aplausos y ánimos de los hondarribiarras y las miradas de curiosidad de algunos visitantes.

La lluvia de la mañana había asustado a la protagonista, pero por la tarde el tiempo respetó y sin agua ni calor es como mejor se puede llevar a cabo un esfuerzo como el que se le había encomendado.

Lectura de las capturas

Llegados a la parroquia fue el momento de descanso para Zuriñe, que durante unos minutos pudo quitarse ese peso de encima. Entonces el protagonismo recayó en Andrés Olascoaga, secretario de la Cofradía, que procedió a leer los balances de capturas del año anterior. Un ejercicio que, como confirmó el Abad Mayor, Norberto Emazabel, había sido algo más flojo que el anterior.

Tras la lectura de cuentas, toda la comitiva debía desandar el camino para regresar al punto de partida. Esta vez la Banda de Música atacó 'Bajo la doble águila', de Wagner. Una melodía que llevó en volandas a Zuriñe Larrarte hacia el que iba a ser su cometido más importante de la jornada, sin quitar mérito a todo lo anterior. Y es que frente al arco de La Hermandad iba a tener que dar vueltas sobre sí misma y la leyenda dice que, cuantas más, mejor será la siguiente campaña pesquera.

No tienen motivo de queja los arrantzales porque ayer la Kutxa dio nada menos que 76 vueltas. Acabó su tarea y entró bajo el arco, donde le esperaban amigas y familiares que le habían estado animando durante todo el recorrido y especialmente en la tarea final.

Como los años de su abuelo

Ya había anunciado la protagonista que elegiría un número con un significado especial y el 76 correspondió a los años que tiene su abuelo, José Ramón Larrarte.

Reconoció que «me estaban llevando la cuenta y me han avisado cuando he llegado a 76, que era el número de vueltas que quería dar».

Para Zuriñe, la tarde de ayer fue «un subidón. Se me ha pasado rapidísimo pero he disfrutado cada momento. En el momento de dar las vueltas pensaba que iba a estar más nerviosa pero lo he podido hacer muy a gusto». Aunque en la báscula daría cerca de 18 kilos, «parece que la Kutxa no pesa, que no había nada dentro. Con el ánimo de la gente se hace más fácil».

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