«Queremos que entre gente nueva para que el oficio no se pierda»

El trabajo hecho a mano, uno de los símbolos de las rederas. /  DELTA
El trabajo hecho a mano, uno de los símbolos de las rederas. / DELTA

El Grupo Delta les ha dedicado el calendario del próximo año En Hondarribia se busca reemplazo para las rederas que se jubilan

EDU PRIETO HONDARRIBIA.

El Grupo Delta, dedicado a la impresión digital, ha querido homenajear a las rederas guipuzcoanas dedicándoles el calendario del próximo año. Un reconocimiento que incluye a las mujeres hondarribitarras y que tiene su origen en la falta de relevo generacional, tal y como afirma un estudio de la UPV/EHU.

La empresa guipuzcoana entregó a las rederas Edurne y Elena el calendario del próximo año en un acto celebrado el pasado 13 de noviembre en el Club Náutico. La imagen principal del almanaque incluye la frase 'Emakume saregileen omenez', 'En homenaje a las mujeres rederas', y capta la esencia de esta labor que se ha llevado a cabo durante décadas. Las doce ilustraciones centran la atención en las protagonistas, en sus vestimentas, en los puertos o en las redes que son reparadas de forma artesanal.

Pendiente del móvil

Pili Goikoetxea es la encargada de las rederas de Hondarribia. Tiene a su disposición a diecinueve mujeres que organiza en función del trabajo que hay en cada momento. «Tenemos una flota de dieciséis o diecisiete barcos. Ellos me llaman a la hora que sea, y trabajamos en función de las necesidades. Vivo pendiente del móvil. El objetivo es que puedan volver a la mar lo más rápido posible. A veces hay que reemplazar piezas viejas, otras veces hay que coser... En función de la hora de llegada del barco yo organizo el grupo de trabajo».

En verano, con la época del atún, afirma que han estado «casi de vacaciones» y que ahora tienen más actividad. «Empieza la época de la sardina y el chicharro y entra más trabajo».

Goikoetxea comenzó de casualidad en el oficio y ya han pasado más de cuarenta años desde entonces. «Empecé tontamente. En casa teníamos un barco y comencé poco a poco a arreglar las redes rotas. Es un trabajo muy duro pero muy bonito, ha sido toda mi vida. Me gusta mi trabajo y no sé cómo lo voy a llevar el año que viene cuando me retire».

El relevo en Hondarribia parece estar encaminado para el futuro, al menos a corto plazo. «Me jubilo el año que viene y otras compañeras no tardarán en hacerlo. Estamos moviéndonos un poco, intentando que entre gente nueva para que el oficio no se pierda los próximos años. Actualmente tenemos tres personas haciendo un cursillo», explica la redera.

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