Nuevas papeleras en los parques infantiles para recoger los envases

El alcalde Txomin Sagarzazu y Leire Zubitur, gerente de Servicios de Txingudi, en la presentación de ayer.
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El alcalde Txomin Sagarzazu y Leire Zubitur, gerente de Servicios de Txingudi, en la presentación de ayer.

El objetivo es enviar a reciclar todo los envases que se recojan en estas nuevas papeleras La iniciativa busca acostumbrar a la recogida selectiva también en la calle

EDU PRIETO HONDARRIBIA.

Los que hayan visitado recientemente alguno de los dieciséis parques infantiles de la ciudad se habrán percatado de la presencia de dos nuevas papeleras en lugar de la habitual. Una de color amarillo, para los envases, y otra de color verde para todo lo demás. La presentación de la nueva iniciativa de Servicios del Txingudi para Hondarribia e Irun tuvo lugar ayer en uno de estos nuevos puntos, en Muliate, con la presencia del alcalde, Txomin Sagarzazu, y la gerente de Servicios del Txingudi, Leire Zubitur.

Los parques han sido el primer escenario elegido para implantar una propuesta que pretende enseñar a los niños y niñas que también hay que diferenciar los residuos en la calle, no sólo en casa. Zubitur explicaba que «buscamos la diferenciación de los envases con el resto de residuos y que éstos se lleven a reciclar. Si funciona, ampliaremos la colocación de los contenedores a otros lugares». En Hondarribia son diecinueve puntos dobles de papeleras en dieciséis parques y en Irun ochenta y cuatro repartidos en cincuenta y dos parques.

Nuevas papeleras
Se instalarán dos, una de color amarillo para los envases, y otra de color verde para lo demás. El objetivo, la recogida selectiva.
Hondarribia
Diecinueve puntos dobles de papeleras en dieciséis parques.
Irun
Ochenta y cuatro puntos dobles en cincuenta y dos parques.

La gerente dio a conocer algunos datos preocupantes. El servicio de limpieza urbana realizó esta diferenciación durante el 2017 y recogió alrededor novecientos kilos en un mes, lo que supone más de diez toneladas en un año. Leire Zubitur apuntaba que «muchos de esos residuos se depositan en la vía pública pero muy en particular en las zonas de juegos, por eso hemos decidido empezar por ahí. En nuestro servicio del día a día vemos que el tipo de residuo son bolsas de patatas o pipas, el plástico del caramelo o los envases de yogur».

Un gesto tan simple como separar los envases del resto evita llevarlo al vertedero donde se estima que podría tardar entre cien y mil años en degradarse. Un botellín de agua, por ejemplo, tardaría quinientos años en hacerlo. «El dato es muy preocupante porque la gente no los tira ni mezclados, los deja en el suelo. Esperamos que a partir de ahora todo el mundo participe y que funcione. Necesitamos el compromiso de la gente para que estas papeleras se utilicen correctamente y podamos hacer una recogida selectiva útil».

Apoyo institucional

Por parte del Ayuntamiento, el alcalde Txomin Sagarzazu mostró su compromiso con la diferenciación de los residuos y destacó que es algo que los habitantes piden cada vez más. «A veces nos fijamos en las personas que no llevan a cabo estas tareas pero otras reclaman que las pongamos en todas las calles para que puedan seguir con esos hábitos fuera de casa».

Sagarzazu añadió que «es algo que los ciudadanos tienen cada vez más interiorizado. Muchas veces cambiamos nuestras costumbres en el hogar porque son nuestros hijos y nuestras hijas los que nos recuerdan lo beneficioso de estas rutinas». Por último, el alcalde apuntó que «el tiempo que tarda un envase en degradarse nos tiene que hacer reflexionar. Tenemos que seguir por ese camino. Cuando pase un tiempo, analizaremos los datos derivados de esta iniciativa, los daremos a conocer, y en base a eso seguiremos actuando».

En el mismo sentido se expresó la delegada de Movilidad de Irun, Cristina Laborda, en la presentación realizada el viernes en la localidad vecina. «Es un elemento más que suma a favor de una ciudad amable. Tenemos que respetar el medio ambiente pero también cuidar de nuestras calles y plazas. Es un gesto muy pequeño, pero que muchas veces repetido tiene unos efectos muy beneficiosos para todos y todas».

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