Hondarribia vibra con su gran día

Alarde tradicional por las calles de Hondarribia. / DE LA HERA | TD

Los hondarribiarras festejan un año más la renovación del voto a la Virgen de Guadalupe

ELENA VIÑASHondarribia

Aún faltaba más de una hora para que amaneciera, pero la calle Mayor de Hondarribia se hallaba ya atestada de gente. Centenares de personas permanecían apostadas en las aceras, guardando con celo un sitio que reservaban desde hacía horas. Algunos incluso desde el día anterior.

«Lo que haga falta con tal de poder estar aquí», aseguraban Irati y Maialen, dos jóvenes que trataban de combatir el frío de las primeras horas de la mañana bajo mantas que cubrían un atuendo en rojo y blanco, los colores con los que los hondarribiarras han salido este viernes a la calle.

«Al menos no llueve», suspiraba aliviada Josune Lekuona, mientras su amiga Elena le recordaba lo mucho que se mojaron hacía exactamente un año. «Nos hemos pasado toda la semana pendientes de las previsiones meteorológicas por miedo a que nos ocurriera lo de 2016», admitían, mientras se confesaban «fieles» a un fiesta que permite a los vecinos de esta localidad renovar el voto a la Virgen de Guadalupe, en agradecimiento por la liberación del asedio al que fue sometida en 1638.

El reloj avanzaba y con él, los nervios. Se iniciaba un ir y venir por la calle empedrada que de repente movilizaba a los espectadores. Entre ellos se repartían plásticos negros de varios metros de longitud y este año, además, un arsenal de bolsas de basura. «Nos han avisado de que la Ertzaintza solo nos va a dejar cubrirnos con los plásticos hasta la cintura, en lugar de todo el cuerpo, por motivos de seguridad, así que, para que se vea toda la calle negra, nos podremos las bolsas en la parte de arriba», explicaban unas chicas, al tiempo que comenzaban a vestirse con ellas, igual que si se tratara de una reinterpretación del eterno ‘little black dress’ ideada en plástico.

De este modo se preparaban para recibir a los integrantes de la compañía Jaizkibel, la única en la que las mujeres también participan como soldados. Su oposición ha quedado de manifiesto, igualmente, a través de carteles y pancartas, en los que podían leerse mensajes como ‘Betiko Alardea’ (en castellano, ‘Alarde Tradicional), ‘Herriaren iritzia errespetatu’ (‘Respetad la opinión del pueblo’) y ‘Zuek ez zaudete Alardean’ (’Vosotros no estáis en el Alarde’).

Ante ese escenario comenzaba su ascensión por la calle Mayor la compañía formada por unas 400 personas y capitaneada por Oihane Etxebarrieta, que había salido hacia las 8.20 de la plaza del Árbol de Gernika. Algunos vecinos le han dado la espalda. Otros, sin embargo, han ocupado espacios delante de los plásticos negros que sujetaban chicas muy jóvenes. Los favorables han comenzado a aplaudir y gritar «¡Guapa! ¡Guapa!» a la cantinera Amets Mariskal. No han faltado mensajes de apoyo a lo largo de su recorrido, como el que decía ‘Inoiz ez zara borroka honetan bakarrik egongo’ (‘Nunca estaréis solos en esta lucha’).

Jaizkibel, que cumple 20 años, han desfilado por primera vez sin ser escoltada por agentes de la Ertzaintza, que sí estuvieron presentes en el desfile. De la seguridad en la zona se ha ocupado la Policía Local, cuya presencia se ha intensificado a la altura del Ayuntamiento. A su paso ante éste, los integrantes de la compañía han recibido el apoyo en forma de aplausos de distintas autoridades. Desde la directora del Instituto Vasco de la Mujer Emakunde, Izaskun Landaida, que ha asistido junto a secretaria general de esa institución, Zuriñe Elordi; a la adjunta del Ararteko, Julia Hernández; pasando por la diputada de EH Bildu Maddalen Iriarte y representantes de Podemos y Ezker Anitza-IU. A ellos se ha unido por vez primera el primer teniente de diputado general, Denis Itxaso.

Del negro, al rojo y blanco

Tras ascender a la Plaza de Armas y pocos minutos después, volver a atravesar sin incidentes la calle Mayor, la compañía Jaizkibel ha dado paso al Alarde tradicional. El paisaje ha mudado de piel. Los plásticos han desaparecido y el decorado ha vuelto a teñirse de los colores de la fiesta para recibir a la veintena de compañías que suman alrededor de 5.000 soldados. La escuadra de Hacheros abría el desfile.

«El mejor momento es verles pasar bajo el arco de Santa María», aseguraba Arantxa sin perder de vista a quienes portan un morrión de piel de oveja sobre la cabeza y el inconfundible mandil de cuero, entre otros elementos. Hacia las nueve de la mañana han ido abriendo camino a la Tamborrada y la Banda de Música del Alarde. También al burgomaestre Iñaki Sagarzazu, que avanzaba a lomos de un caballo marrón, seguido de sus ayudantes, la Escolta de Caballería, y el comandante del Batallón, sin olvidar el grueso de éste, la Batería de Artillería y en último lugar, el Cabildo Eclesiástico.

«Vivimos este día con mucha emoción y alegría»

El de ayer fue un día muy especial para todos los hondarribiarras. «Lo vivimos con mucha emoción y alegría, pero también pensando en los familiares que desgraciadamente ya no están con nosotros, como es el caso de mis padres», explicaba Josune Lekuona, mientras su amiga Elena añadía que quienes trabajan fuera del pueblo «no dudan en cogerse fiesta» para disfrutar del Alarde «como se merece».

Las dos llegaban a la calle Mayor a primeras horas de la mañana dispuestas a coger sitio para presenciar el desfile de compañías. «Hemos venido a las 5.30. Somos fieles a este día desde que nacimos. Es una tradición», subrayaban. Ambas auguran que el año que viene serán muchos más aún los que madruguen para tener un lugar privilegiado, dado que «el Alarde tocará en sábado».

«Es un día especial», reconocía Laura Gorrotxategi, cantinera de Mendelu Auzoa. Y no era para menos. En ella y en el resto de jóvenes elegidas para ostentar este cargo en otras compañías se han centrado muchas de las miradas, así como los cumplidos que se repetían desde aceras, balcones y ventanas.

La corporación municipal, con el alcalde, Txomin Sagarzazu (PNV), a la cabeza, les ha dado a todos la bienvenida a las puertas de la Casa Consistorial, lo mismo que Denis Itxaso. Una sinfonía de aplausos y gritos de ánimo ha acompañado metro a metro a la comitiva hasta la plaza de Armas. Allí todo ha ocurrido según el guión previsto para esta jornada.

Las descargas se han sucedido bajo las órdenes del burgomaestre. La primera ha tomado a algunos por sorpresa. No ha ocurrido ya lo mismo con la segunda. A la tercera han reanudado su marcha con el aroma a pólvora impregnando el aire. Han tomado dirección a la ermita de Guadalupe. Aún quedaban muchos actos para continuar disfrutando a lo largo de la jornada más importante de fiestas.

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