El Camino empieza en La Marina y acaba en Santiago de Compostela

Juanjo Maritxalar, durante la charla celebrada el jueves en Arma Plaza dentro del ciclo 'Conoce tu ciudad'.
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Juanjo Maritxalar, durante la charla celebrada el jueves en Arma Plaza dentro del ciclo 'Conoce tu ciudad'.

La salida de hoy se ha suspendido por el mal tiempo previsto

EDU PRIETO HONDARRIBIA.

El Camino de Santiago ha sufrido un 'boom' muy grande en los últimos años. Basta con echar un vistazo a algunos de los datos que lanzó Juanjo Maritxalar en la conferencia celebrada el jueves en Arma Plaza, como tercera entrega del ciclo 'Conoce tu ciudad'. En el año 2004, se registraron veinticuatro visitas durante el mes de abril en el albergue de peregrinos de Irun y cien durante el mes de junio. Trece años más tarde, esas cifras han ascendido a 971 y 2.879 respectivamente. «El camino de Santiago se ha convertido en un filón para el que le sepa sacar provecho», contaba durante su exposición el integrante de Jacobi (Asociación Jacobea del Bidasoa).

Fruto de esa marea, de la evolución que ha sufrido el camino, Maritxalar distinguió varios tipos de peregrinos. El originario es el que lo hace por motivos religiosos, cada vez los hay menos. También está el espiritual, que recorre la ruta para estar en contacto con la naturaleza. Quiere desconectar, salir de la rutina diaria y del cemento.

En esta peculiar clasificación también se encuentra el peregrino de tipo cultural. «Es el que lleva todo apuntado y organizado. Sabe a dónde ir a comer, dónde está el mejor pulpo, los monumentos que hay que visitar». Las dos últimas clases que citó Juanjo -su compañero José Ignacio Galzacorta se mantuvo en un segundo plano por afonía- no salieron muy bien paradas. Por un lado el deportista que va en bici y hace 80, 90 o 100 kilómetros y no se entera ni por dónde ha pasado, «yo no lo llamaría peregrino, pero utilizan el camino para disfrutar del deporte y me parece muy bien», y por el otro, «una especie rara y contaminante que ha llegado en los últimos tiempos».

«El 'turigrino'. Aprovechándose de las bondades del camino, se pega unas vacaciones baratas de un lado para otro. Se cogen el autobús y llegan a Donostia a las diez de la mañana y al día siguiente están a las 12 en Zarautz. Ocupan en los albergues las camas de la gente que realmente está caminando. Hay que acabar con ellos», decía con sorna Maritxalar.

El misticismo del camino también salió a relucir durante la hora larga que duró la presentación. «Al segundo día empiezas a sentir algo, al tercero te duele todo y al cuarto no sabes qué hacer. Al quinto te salen ampollas pero en el sexto esas molestias empiezan a desaparecer y empieza realmente el camino. Comienzas a disfrutar del entorno, de lo espiritual, de los compañeros y de la paz que aporta el viaje».

La primera etapa del Camino del Norte transcurre desde Hondarribia a San Sebastián. Maritxalar estableció como punto de partida La Marina para después adentrarse por la calle Santiago de Compostela, la plaza Gipuzkoa, la calle Mayor y enfilar hacia Guadalupe.

El camino transcurre por Saindua en dirección a la Ermita de Santiagotxo, donde las piernas empiezan a sentir el desnivel de la ascensión. En su interior se encontraba presidiendo el altar una imagen que representaba a Santiago pero fue robada en 1978.

Llegado a este punto, el camino ofrece dos opciones. Una con menos desnivel por Pasaia, y otra en la que se ascienden más metros, por Jaizkibel, pero de una gran belleza y que transcurre por la cresta, los dólmenes, el torreón y unas vistas espectaculares de la Bahía del Txingudi. En el último tramo, debemos tomar otra decisión. Dirigirnos a Lezo a través de un camino boscoso o seguir recto en dirección a Pasai Donibane. Les recomendamos el primero.

Para completar el capítulo sobre el Camino de Santiago se iba a celebrar hoy una visita guiada, que por culpa del mal tiempo ha quedado aplazada y se realizará en fecha por determinar, después de las Navidades.

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