El baño sin barreras cumple once años en la playa de Hondarribia

Foto de familia en la presentación de la temporada de baño sin barreras en Hondarribia. / F. PORTU

Para participar es necesario reservar cita previamente por teléfono El servicio comenzó el pasado 15 de julio y finalizará el 3 de septiembre

EDU PRIETO HONDARRIBIA.

Algo tan placentero como disfrutar de un buen chapuzón está al alcance de todos en la playa de Hondarribia desde hace diez años. Personas mayores, niños y niñas con movilidad reducida, con patologías, en situación de discapacidad...

Ayer se presentó en el arenal hondarribitarra la undécima edición del baño sin barreras, que comenzó el pasado 15 de julio y finalizará el 3 de septiembre, ambos inclusive. El horario es de 11.00 a 18.00, todos los días de la semana. Un servicio gratuito que ha realizado durante estos años alrededor de 8.000 asistencias, 1.565 en la temporada anterior. Para poder participar hay que reservar cita en el número 651 90 26 66.

La vicepresidenta de la Federación Guipuzcoana de Deporte Adaptado fue ayer una de las asistentes al acto de inauguración de la temporada. Blanca Aranguren explicaba que «se trata de hacer cumplir un derecho que tienen las personas, sea cual sea su discapacidad, de poder disfrutar del mar como hace cualquier otro ciudadano. Es un espacio de todos. Ofrecemos al que no puede hacerlo de manera individual las herramientas para que pueda disfrutar de un buen baño en la playa». En la misma línea se expresó Ana Bergés, técnico de la Diputación Foral de Gipuzkoa, que destacó «la importante labor que desarrollan los monitores que toman parte».

María Serrano también estuvo presente en el acto en representación del Consistorio hondarribitarra. La concejala de Comercio y Turismo valoró «la importancia de que todos disfrutemos de las posibilidades que tiene la playa. Esperemos que a partir de ahora el buen tiempo favorezca la actividad».

Irati Fernández es la coordinadora del servicio. Junto a ella trabajan otros seis monitores y el chófer. «Nuestros esfuerzos se centran ahora en mejorar la calidad y la formación de los monitores a través de cursos», señala Irati.

Kutxa Fundazioa también apadrina estos baños tan especiales. En su representación, Itziar Igartua quiso «animar a la gente a utilizar el servicio. Pequeñas cosas como darse un chapuzón son las que dan vida». La última en tomar la palabra fue Elena de la Fuente, de Caser Residencial, para «desear que dure muchos años más».

Encantadas con el servicio

Pero los verdaderos protagonistas son aquellos que se benefician del programa. Entre ellos María Ángeles Piera, que lleva ocho años disfrutando del baño sin barreras. Cuenta que su experiencia es positiva. Entre risas explicaba que «me recogen en casa, tengo una atención personalizada y los monitores son muy atentos. Es una pena que no dure dos meses pero el tiempo del norte manda. A veces lloro porque diez minutos me parecen pocos».

Malen Rosellón lleva menos tiempo. «Comencé hace tres años a participar y al principio me costó pero ahora se me hace corto. Entro en el agua, hago ejercicio y estoy encantada con los monitores. Intento venir todos los días aunque haga xirimiri», apunta la usuaria.

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