Los árboles de la Alameda cumplen dos siglos de vida el año que viene

La Alameda centró la charla ofrecida por Gabriel Iguiñiz el jueves en Arma Plaza.
/F. DE LA HERA
La Alameda centró la charla ofrecida por Gabriel Iguiñiz el jueves en Arma Plaza. / F. DE LA HERA

La visita guiada de ayer transcurrió entre las constantes preguntas de los asistentes El 'Conoce tu ciudad' de enero ha repasado el arbolado de la ciudad

E.P. HONDARRIBIA.

La cuarta jornada de este otoño-invierno de la iniciativa 'Conoce tu ciudad' ha tenido como protagonista al arbolado de la ciudad. Manteniendo el formato de anteriores entregas, el jueves tuvo lugar una charla bajo el tema 'El arbolado de Hondarribia, lo bueno y lo malo', y ayer la visita guiada desde Arma Plaza, en ambos casos a cargo del experto Gabriel Iguiñiz.

La historia de la Alameda centró gran parte de la charla, a la que asistieron cerca de cuarenta personas, aunque también hubo tiempo para el tejo que se encuentra en los alrededores de Kasino Zaharra o los ejemplares de la calle San Pedro.

La investigación realizada por Pilar Berqued para la revista Parjap en el 2010 sirvió para dar comienzo al discurso de Iguiñiz. Las primeras referencias al emplazamiento actual de la Alameda datan de 1740. Ese año se procedió a la plantación de varias hileras de fresnos. «Algunos no tardaron en secarse y hubo que reemplazarlos», contó el experto. Algún tiempo después, en 1754, se realizó el acotamiento y el vallado del terreno para impedir la entrada del ganado. El archivo del Ayuntamiento también recoge en 1784 la voluntad de adornar la salida de la ciudad.

Ese permiso, en conflicto entre los mandos militares y el Ayuntamiento, se acabó concediendo con la condición de que se llevara a cabo «el plantío de arboles y el levantamiento de un pretil que no superase los tres pies de alto». Los documentos de aquella época citan como objetivo de la obra el recreo común de los ciudadanos. Gabriel Iguiñiz situó en este periodo el nacimiento de la jardinería pública, ya que se trataba de uno de los primeros espacios construidos fuera de los dominios de la muralla.

«Cincuenta y seis años duraron estos árboles en la Alameda, hasta 1796, año en el que los franceses arrasaron con el lugar», aseguró el jueves el consultor experto en arbolado urbano. Hubo que esperar veintitrés años, hasta 1819, para que en la zona volviesen a plantarse árboles.

Ese año, a cambio de ochocientos veintiocho reales de vellón, el 26 de febrero se compraron ciento veinte pies de plátano en Baiona. La obra para su instalación se prolongó del 19 de abril al 24 de agosto. Los asistentes a la charla de Arma Plaza pudieron ver algunas ilustraciones correspondientes a la Alameda cercanas a 1850 realizadas por los dibujantes G. Carpenter, Charles Mercerau o Fidel Múgica.

Bicentenario en 2019

No hay constancia en ningún documento de su substitución en los casi dos siglos que han transcurrido desde entonces, por lo que el próximo año los árboles celebrarán su ducentésimo cumpleaños. «Es un espacio que se conserva milagrosamente y que es muy delicado. Hace unos años se decidió unir las ramas para que se sujeten los unos a los otros. Es una joya que en la actualidad se está utilizando de aparcamiento».

Otra de las arboledas características de la ciudad se encuentra en la calle San Pedro. «También son plátanos y se instalaron en 1920. Son los que podemos ver en la actualidad y destaca que una de las hileras es más baja que la otra», explicó Iguiñiz. «Las obras realizadas hace seis años supusieron un momento delicado en el que los árboles corrieron peligro. Se llevó a cabo un plan para conservarlos, se protegieron para que no sufrieran daños, y la maquinaria utilizada no afectó para nada las raíces. Se aprovecharon los trabajos para reemplazar algunos árboles que estaban huecos y peligrosos, un total de ocho».

Otro de los árboles citados durante la charla fue el imponente tejo que se encuentra en Kasino Zaharra. Iguiñiz lamentó la posibilidad de que estuviese dañado teniendo en cuenta la debilidad que muestra parte del ramaje. «Lleva muchos años cuesta abajo. A veces olvidamos que la mitad del árbol está debajo y las raíces tienen que tener unas condiciones óptimas para que no enfermen».

El mencionado tejo volvió a ser protagonista en la visita guiada de ayer. Muchos de los asistentes pensaban que se encontraba entre los más longevos de la ciudad -hay imágenes de 1910 en las que se aprecia estar recién plantado- y descubrieron con asombro la historia la Alameda, desapercibida para la mayoría. Con inicio en Arma Plaza, el paseo transcurrió por la zona de la muralla y el paseo Butrón.

Sobre Ambrosio Saseta

El próximo 'Conoce tu ciudad' será los días 15 y 17 de febrero, cuando el historiados Koldo Ortega hablará sobre 'Ambrosio Saseta, 40 años de profesor en Hondarribia'.

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