Diario Vasco

«No vamos a crecer sin control, queremos poder mimar al corredor»

De los 2.750 corredores inscritos llegaron a la meta de la calle Zuloaga 2.350.
De los 2.750 corredores inscritos llegaron a la meta de la calle Zuloaga 2.350. / FOTOS: F. DE LA HERA
  • La caída de unas ramas en la Corniche a primera hora de la mañana supuso un problema de logística con los autobuses

  • La organización de la Donibane-Hondarribia, contenta con la 19ª edición

Un año más se celebró la 'Donibane Lohitzune-Hondarribia' y a grandes rasgos se puede decir que la decimonovena edición salió redonda.

2.750 corredores se habían inscrito pero, como ocurre habitualmente en este tipo de carreras, no todos tomaron la salida. Lionel Petriacq fue el vencedor en categoría masculina con un tiempo de 1h12:50 y en 2h43:40 paró el crono Catherine Franco, la última clasificada. Entre ambos entraron en meta otros 2.358 corredores. Más de la mitad de los mismos eran del otro lado del Bidasoa y muchos de ellos vinieron acompañados de familiares y amigos, por lo que en La Marina se escuchó mucho francés desde el mediodía hasta la hora de la comida. Para ellos es un doble atractivo de correr una media maratón y acabarla en Hondarribia, haciendo un plan de jornada completa.

En lo referente a la participación, en los últimos años se está subiendo paulatinamente el número de dorsales pero Josema Casares, de la organización, asegura que «no queremos crecer sin control y que se masifique la carrera. En las cifras en las que nos movemos nos sentimos cómodos y nos permite poder seguir mimando a los corredores y que se sientan como en casa».

Y eso que la demanda es grande. Este año se pusieron en circulación 250 dorsales más, llegando a 2.750 y los organizadores calculan que «se habrán quedado sin poder correr entre 800 y 1.000 personas. Pero si el año que viene aumentamos el número de dorsales lo haremos en cincuenta o cien, no creo que más».

En el día después de la carrera, Casares señalaba que «supone un trabajo enorme organizar esta carrera pero todo salió bien, salvo pequeños detalles de los que tomamos nota para próximas ediciones».

Servicio de autobuses

No se puede controlar por ejemplo la caída de unas ramas por el fuerte viento en la Corniche a primera hora. «Se cerró la carretera y nos creó cierto nerviosismo, porque el servicio de autobuses va milimetrado y cualquier retraso de 5-10 minutos afecta a toda la cadena». Por suerte se subsanó el problema y los corredores pudieron llegar a la salida con los siete autobuses dispuestos, que a las dos de la tarde también llevaron a los participantes que lo querían a la zona de salida.

Una de las novedades de esta edición llegó también sobre ruedas, con un servicio móvil de baños públicos. «Una empresa nos lo propuso y, como era uno de los puntos de mejora que teníamos estudiados, hemos hecho la prueba. Los baños estuvieron en la salida, después en la playa de Hendaia a mitad de recorrido y también en meta. Y muchos corredores hicieron uso de ellos».

Una vez acabada la carrera y recogido el material, la organización ha apreciado que le sobra comida de la que se entrega a los corredores y que llega desde los patrocinadores. «Vamos a entregar esa comida a alguna asociación benéfica y la bebida se podrá reutilizar en la 'III Beñat Elzo Mendi Lasterketa', que es dentro de diez días».

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