Diario Vasco

El Gran Sol pone las velas al sesenta aniversario de la Casa Vasca de París

Mikel Muñoz, Iñigo Tizón y Bixente Muñoz, con el postre final del menú en la Casa Vasca de París.
Mikel Muñoz, Iñigo Tizón y Bixente Muñoz, con el postre final del menú en la Casa Vasca de París.
  • El equipo de Bixente Muñoz se ha encargado en la capital francesa de preparar una cena para un total de 150 invitados

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Una antigua lavandería fue el primer punto de encuentro de los muchos vascos que emigraron a París hace más de medio siglo. Dos jóvenes, Louis Domecq y Jeanne Idiart, firmaron la compra de ese viejo local que se convirtió en la primera Casa Vasca de la capital francesa. Esto fue solo el principio de una larga historia que acaba de cumplir sesenta años.

Hoy la Casa Vasca de París tiene otra ubicación, pero mantiene el mismo objetivo que en sus comienzos. Ser la casa que añoran tantos vascos ahora instalados en París o alrededores. Para sentirse cerca de sus raíces, el centro organiza clases de euskera o dantza y programa multitud de conciertos con cantantes o grupos vascos.

La gastronomía es parte, también, de la añoranza de sus socios. Por ello, Sébastien Daguerre, el presidente de la Casa Vasca, encargó al Gran Sol de Hondarribia un menú para celebrar los sesenta años del lugar. Bixente Muñoz acaba de volver de París, donde junto a dos compañeros ha preparado una comida para 150 invitados. Cuenta que todo surgió «a raíz de unas jornadas vascas en París a las que acudió mi hermano. Allí, Sébastien Daguerre le preguntó si estaríamos dispuestos a organizar la comida. Un tiempo después, vino al restaurante con su mujer y probó nuestros pintxos. Se fue encantado y con nuestro compromiso de viajar a París».

El pasado jueves Bixen y su equipo aterrizaron en la capital gala conlo puesto. «No llevamos nada. Teníamos el menú acordado, pero hicimos la compra allí. El viernes fuimos al mercado para el domingo cocinar».

Para esta ocasión tan especial, la Casa Vasca se vistió de gala, pero los cocineros del Gran Sol también aportaron su toque. «Llevamos una foto de la trainera y el escudo de Hondarribia», explica Muñoz. Entre los tres tuvieron que dar de comer a los 150 invitados y aunque no fue fácil, todo salió a pedir de boca.

«Queríamos hacer algo tradicional, pero con nuestro toque personal. Mezclamos productos muy vascos con recetas más modernas y alguna sorpresa. Por ejemplo, hicismos unas carrilleras de cerdo guisadas a la antigua, pero con unos tallarines de zanahoria y curry con un polvo de palomitas», explica el cocinero.

La velada terminó con música vasca y con muchos elogios para los tres cocineros. «En ocasiones se nos puso la carne de gallina. Fue muy emocionante. Había personas de casi cien años y jóvenes de veinte, y todos estaban encantados recordando sus orígenes. Para nosotros era también un reto personal. En casa siempre hemos oído las historias de nuestra tía Lourdes, que tuvo que emigrar a Francia y ahora es la tía Lulu», bromea Muñoz.

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