Diario Vasco

Las fiestas mantienen el equilibrio

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No fue fácil para los participantes mantener el equilibrio sobre el tronco de nueve metros que se colocó en La Benta. / FOTOS: F. DE LA HERA

  • Por segundo año consecutivo Bidasoako EKT organizó una cucaña en La Benta

  • En el Arrantzale Eguna de ayer las cuadrillas fueron las protagonistas de todas las actividades

El Arrantzale Eguna es de esos días a los que le faltan horas. Y es que veinticuatro son pocas para disfrutar de las fiestas en cuadrilla. Ayer el pañuelo rojo le cedió el protagonismo al de cuadros azul y blanco, para ser testigo del tan esperado Arrantzale Eguna, también conocido como el día de las cuadrillas.

Bien temprano, a eso de las once de la mañana, Bidasoako Euskal Kultur Taldea había prometido repetir la experiencia de jugar a la cucaña. Se demoró algo más, colocar un tronco de nueve metros no es tarea sencilla, pero finalmente al filo de las once y media, todo estuvo listo para poner a prueba el equilibrio de los participantes.

Veintidos jóvenes intentaron emular a Philippe Petit desafíando a la gravedad. En este caso, el soporte era algo más ancho que un cable, pero igual de inestable. Al final del tronco de nueve metros estaban los premios, veinte banderines con el bote de veinte euros cada uno.

Joseja Zabalo, miembro de Bidasoako EKT, explicó antes de empezar las normas que consistían en «cruzar el tronco de pie y coger solo un banderín por cada intento». El primero en atreverse fue Ibai Camarero, que dejó claro que no iba a ser nada fácil conseguir el premio. De hecho, lo más escuchado entre el público que se congregó en La Benta fue «uyyyy».

Todos los participantes cayeron al agua sin premio en las tres primeras vueltas del juego, hasta que Gorka Kanpandegi encontró la fórmula del éxito. Si Philippe Petit cruzó el cable que separaba las torres gemelas con paso lento y cuidado, Gorka hizo todo lo contrario. El joven decidió «cruzar lo más rápido posible para no perder el equilibrio». Así consiguió ser el primero en caer al agua con un banderin en la mano.

Y no fue el único en llevarse premio de la segunda edición de la cucaña de Bidasoako EKT. Martxel Lizaso, después de muchos intentos, logró hacerse con el último banderin al filo del tronco. Él se llevó los últimos veinte euros que se habían puesto en juego. El resto de participantes se tuvieron que conformar con un buen chapuzón.

La Elektropatxaranga triunfó

Después las cuadrillas tomaron la calle San Pedro para un multitudinario poteo y seguidamente se fueron a comer, algunas en la celebración popular en la Benta y muchas otras en sus sociedades, restaurantes o txokos. Por un momento La Marina estuvo tranquila pero a la hora del café empezó a aparecer de nuevo toda esa gente y se creó un ambiente espectacular en la calle San Pedro y alrededores.

Al contrario que el día 8, esta vez sí el tiempo fue un aliado muy bien recibido y la tarde fue redonda. A ello contribuyó también la aparición de la Elektropatxaranga. Con canciones de toda la vida que hicieron las delicias de los asistentes, los músicos pusieron La Marina patas arriba. Les costaba hasta avanzar debido al gentío congregado, pero disfrutaron de la que era su séptima aparición en un Arrantzale Eguna. Un día que ya no se entiende sin la Elektropatxaranga, triunfante una vez más.

Y hoy acabarán las fiestas, veremos si con o sin recibimiento a la trainera. Si lo hay, será a las seis de la tarde en el Ayuntamiento de Irun y a las siete en el de Hondarribia.