Diario Vasco

Preparados, listos... ¡que siga la fiesta!

Un chaparrón acabó con la fiesta de los hinchables en Harresilanda.
Un chaparrón acabó con la fiesta de los hinchables en Harresilanda.
  • Las carreras de motos en La Marina volvieron a ser un éxito de participación y ambiente

  • Un chaparrón al mediodía amenazó con estropear el día y las actividades preparadas para los más txikis

«Ayer hubo mucha fiesta y parece que a los aitas y las amas se les han pegado las sábanas, así que vamos a esperar para empezar la carrera», anunció Koldo Emery, el incansable speaker de la 'VIII Moto Lasterketa', minutos antes de convertir la calle San Pedro en un circuito de Moto GP.

A las once y cuarto de la mañana se hizo el sorteo de mangas y minutos después los pequeños corredores empezaron a dar velocidad a sus motos. Niños y niñas de entre cero y cuatro años tomaron la particular pista. Y es que los barriles que habitualmente sirven en la calle San Pedro para potear, hicieron las veces de chicane.

«Hiru, bi, bat... goazen!». Así dio Koldo el pistoletazo de salida a las cuatro mangas que se organizaron reuniendo a los niños y niñas por edades. Primero corrieron en dos tandas los más pequeños, los de dos años, y después los de cilindrada mayor, de tres y cuatro.

Sobre la pista se vieron motos de todo tipo y colores. Telmo Ramos, por ejemplo, apareció con una «pedazo de moto», tal y como exclamó Beñat Manso al verla. Pero el secreto ayer no estaba en el equipo de mecánicos, sino en las piernas de los pequeños corredores.

Todos intentaron ser los más rápidos en las dos vueltas que tenían que dar. Mientras en el público, padres, madres, amonas, primos y amigos, no pararon de animar ni un segundo para que fueran más rápido. Los participantes alcanzaron tal velocidad que en más de una ocasión el speaker tuvo que pedir el «safety car».

«Aquí huele a quemado», dijo Koldo tras una vuelta muy disputada entre Iker Aguirre y Mikel 'Button', que prefería la Fórmula 1 a las motos. «Tenéis unas motos muy aerodinámicas, ¡vaya velocidad!», bromeó el speaker mientras llegaban el resto de participantes.

Lo importante es...

Los más de treinta niños y niñas que participaron ayer en la 'VIII Moto Lasterketa' disfrutaron corriendo casi sin control con sus triciclos. «Aquí les dejamos libertad, cuando quieren convertir el pasillo de casa en el circuito de Moto GP tenemos que ponernos firmes», dijo Jon mientras animaba a su pequeño Pedrosa.

Al final de las cuatro tandas, el circuito improvisado de la calle San Pedro se convirtió en una 'súper carrera'. Koldo Emery pidió la presencia de todos los participantes para realizar una última carrera de dos vueltas. «Las fiestas en Hondarribia no se han acabado. Hoy es vuestro día, el día de los más txikis. Sois los protagonistas, así que... ¡a disfrutar!», así dio vía libre a la última competición.

Una vez más, todos intentaron ser los más rápidos, pero no hubo ganadores. La 'VIII Moto Lasterketa' tiene como lema que 'lo importante es participar', así que ayer todos tuvieron premio. No hubo podio, ni champagne como en las carreras de Moto GP, pero al término de las pruebas todos los niños y niñas se fueron a casa con una medalla de oro y sin gasolina en sus motos de tanto correr. Todos se fueron con una sonrisa a seguir disfrutando de su día.

Otra vez lluvia

El programa de fiestas ayer estaba confeccionado para hacer las delicias de los más txikis, por eso en las murallas, frente a Zezen Plaza, se colocó un parque infantil gigante. Cuatro hinchables, un toro mecánico y un pequeño circuito de karts pusieron a prueba la energía de los hondarribitarras más jóvenes.

Todos demostraron tener ganas de fiesta y movimiento saltando sin parar en la 'Isla del tesoro' o en el barco hinchable. También probaron equilibrio en el toro mecánico, que no paró de girar hasta acabar con cada participante sobre la colchoneta. El circuito de karts, sin embargo, fue más una atracción para los acompañantes. Los adultos no dudaron en probar los vehículos junto a los más txikis.

La fiesta en las murallas se aguó hacia las doce y cuarto del mediodía, cuando una enorme nube descargó un chaparrón que se alargó casi hasta la hora de comer. Todo el mundo corrió para resguardarse de la lluvia y el parque infantil tuvo que suspenderse.

Todo lo contrario que la sokamuturra de la calle Mayor. El agua no impidió que un puñado de valientes corriese calle arriba y abajo con las cuatro vaquillas. «Con el suelo mojado es más emocionante», decían Borja y Asier, dos amigos de Irun a los que la lluvia no echó atrás. Igual que los dulzaineros Goizut, que tampoco faltaron a su cita. Así, un día más, Hondarribia demostró que la meteorología no es un impedimento para disfrutar de las fiestas.