Diario Vasco

Todos unidos para vencer a la lluvia

'Al mal tiempo, buena cara' fue el lema de todos los hondarribitarras que subieron a Guadalupe.
'Al mal tiempo, buena cara' fue el lema de todos los hondarribitarras que subieron a Guadalupe. / FOTOS: F. DE LA HERA
  • Muchos hondarribitarras desafiaron al mal tiempo subiendo a Guadalupe a renovar el voto

  • En 1992 y en 1994 llovió tanto que se tomó la decisión de suspender el desfile posterior a la misa

«Hacía mucho que no llovía tanto», decían algunos. A lo que los más veteranos respondían «más llovió en el 92». Y es que ayer en Guadalupe, todos recordaron aquel 8 de septiembre en el que llovió tanto que se tuvo que suspender el desfile en el monte.

Pilar Lazkanotegi, después de haber renovado el voto con la Virgen de Guadalupe, recordó que «en 1994 también llovió mucho. De vez en cuando toca, no pasa nada». Eso es lo que debieron de pensar el puñado de hondarribitarras que, como ella, se animaron a subir a Guadalupe.

La pequeña Dasha, de cinco años, subió con su aitona y amona después de haber visto a su hermano y su aita desfilar. Vestida de cantinera, la lluvia tampoco borró su sonrisa y confesó que «me lo estoy pasando muy bien. He visto a mi hermano desfilar en Gora Ama Guadalupekoa, lo hace muy bien».

Al mal tiempo...

Igual de bien, o más, se lo pasaron las cantineras de este año. Ainhoa Ruano, de la compañía Ama Guadalupekoa, lo tenía claro, «al mal tiempo, buena cara». De la misma opinión era la cantinera de Gora Arrantzale Gazteak. Helena Amunarriz destacó que «la gente nos ha arropado muchísimo. Yo creo que al llover tanto se han volcado más si cabe. La calle Mayor ha sido increíble, apenas he sentido la lluvia, solo aplausos y ánimos».

Lo habitual es ver en Guadalupe una imagen llena de color y música con gente almorzando. Ayer la fotografía fue diferente, pero no del todo. Izaga Etxabe, como muchos hondarribitarras, se atavió con «un chubasquero que he comprado en el último momento» y subió al monte. «No vengo siempre, pero este año no podía faltar. Mi sobrina es la cantinera de Artillería. Hemos pensado que si ella se moja, nosotros también», explicó.

En el santuario, como cada año, tuvo lugar el cumplimiento del voto a la Virgen de Guadalupe. Cuando terminó la ceremonia presidida por el párroco Victoriano Etxabe, el centenar de hondarribitarras que se encontraba en Guadalupe terminó de almorzar para llevar a cabo un peculiar desfile.

La lluvia obligó a tomar la decisión de desfilar de una manera diferente a la habitual, pero no a suspender la actividad. Los hacheros abrieron paso a la Tamborrada, los capitanes, los abanderados, las cantineras y una pequeña compañía con pífanos, tambores, redobles y escopetas de todas las tropas. Así, todos unidos, consiguieron vencer a la lluvia.