Diario Vasco

Insignias de oro para personas de oro

Insignias de oro para personas de oro
  • Las dos mujeres se mostraron agradecidas y emocionadas en un salón de plenos lleno a rebosar

  • Lurdes Garaño y Mercedes Iridoy recibieron su merecido homenaje en el arranque de las fiestas

Lurdes Garaño y Mercedes Iridoy. Mercedes Iridoy y Lurdes Garaño. El orden poco importa porque las dos lo merecían y desde ayer están ya en la lista de ilustres personas que han recibido la insignia de oro de la ciudad de Hondarribia.

Les fue impuesta en el acto central de una mañana preciosa, una mañana en la que oficialmente empiezan las fiestas patronales con el repique de campanas y lanzamiento de cohetes. La sincronización entre el campanario y la azotea del parador Carlos V volvió a ser perfecta y a las doce del mediodía empezó ese estruendo característico de cada 6 de septiembre.

Bajo un sol de justicia, familiares de las dos homenajeadas fueron cogiendo su turno para encender los sucesivos cohetes. Eso, cuando tenían tiempo entre foto y foto, ya que las vistas desde el lugar son absolutamente extraordinarias y dejan sin palabra a cualquiera, pero más todavía a quienes visitan esa privilegiada atalaya por primera vez.

Después de haber subido hasta el segundo punto más alto del casco viejo, tocaba bajar hacia el ayuntamiento para participar en el anunciado acto de la insignia de oro, pero por el camino había más ingredientes de la fiesta, como la banda de txistularis tocando las tradicionales marchas del Alarde, o la Tamborrada infantil, que había hecho su recorrido desde Mendelu, sumándose en el trayecto cada vez más niños y niñas. Finalmente se juntaron también los gigantes y cabezudos de Izugarria y todos los mencionados acabaron yendo a La Marina.

Dos mujeres muy queridas

Una vez se fue despejando el bullicio, llegó el tiempo del homenaje. En los arkupes del Ayuntamiento el coro Xarmanta cantó 'Kai Zaharreko' y 'La belle epoque' y no podía faltar el aurresku de honor. Se perdieron estos detalles medio centenar de personas que ya había cogido su sitio en el salón de plenos, en previsión de que se iba a llenar. Efectivamente, cuando subió más gente el espacio se quedó pequeño un año más y algunos tuvieron que seguir el acto desde fuera.

En primera línea estaban Lurdes y Mercedes. Mercedes y Lurdes. Con un punto de nerviosismo e ilusionadas. El alcalde Txomin Sagarzazu reconoció que «es difícil resumir las largas vidas de estas dos personas y de ello se encargará Rosa Gómez».

La poeta recordó cómo «Lurdes nació en el barrio de La Marina y, siendo sólo una adolescente, a causa de la guerra tuvo que marchar al exilio. Pero la guerra que quebró tantas cosas no pudo romper la amistad entre Lurdes y Mercedes, que eran amigas desde la infancia y, a pesar de tantos años separadas, al volver Lurdes a Hondarribia retomaron la amistad».

Destacó que «la música ha sido para Lurdes su gran alegría, la faceta que le llevó a vivir con ilusión y esperanza cuando estaba lejos de aquí. No hay más que escuchar su 'Agur Hondarribia' para imaginar qué lugar ocupó la música en su corazón. Durante mucho tiempo fue el alma máter del coro Xarmanta, donde la conocí hace 24 años. En sus canciones se vive la vida de Hondarribia».

Respecto a Mercedes Iridoy, «lo primero que me viene a la cabeza es que ha sido una mujer pionera como alcaldesa, en tiempos donde había pocas pioneras y las que había estaban siempre en la sombra. Fueron los concejales los que le pidieron al gobernador que Mercedes fuese alcaldesa. Como esos tiempos que le tocó vivir fueron convulsos, los vamos a dejar en el tapiz del recuerdo. Pero, aunque eran tiempos difíciles, Mercedes fue a Madrid para pedir dinero al gobierno para hacer el frontón y el ambulatorio. En su faceta humana y social hizo una gran labor, ayudando en un consultorio gratuito, recaudando dinero para llevar a ancianos a Benidorm...».

Después de estas palabras, el alcalde Sagarzazu con solemnidad declaró que «teniendo en cuenta que las señoras Lurdes Zubeldia Garaño y Mercedes Iridoy Olascoaga en sus trayectorias individuales representan magníficamente la contribución de las mujeres hondarribiarras del siglo XX y comienzos del XXI a la mejora de nuestra sociedad tanto en sus aspectos organizativos y de convivencia como en los expresivos y creativos. Así, Lurdes Zubeldia, tras afrontar las consecuencias del exilio, ha expresado poética y musicalmente sus vivencias y reflexiones y ha sabido contar la historia y la manera de ser y de expresarse de muchos conciudadanos. Mercedes Iridoy, por su parte, como alcaldesa ha contribuido a la mejora de la vida local y ha ofrecido un testimonio de dignidad, junto a los demás miembros de la corporación municipal que presidía, ante la vulneración de derechos humanos que sucedió en Hondarribia hace cuarenta años».

Y seguidamente impuso las insignias de oro por «su contribución a la mejora de la sociedad de Hondarribia desde la acción municipal, el compromiso social y la expresión cultural a través de su testimonio vital imprescindible».

«Hondarrabia maite dut»

Tras una larga ovación, hablaron las homenajeadas. Lurdes lo hizo en euskera y en la traducción se perdería el sentimiento de sus palabras, por lo que las reproducimos tal cual las dijo: «Nere esker ona eman nahi diot Txomin Sagarzazu alkateari, zinegotziei eta etorri zeraten guztiei. Hasieran ustegabeko eskeintza honengatik zalantzan aurkitu nitzen baina Mercedesen babesak lagundu nau honera etortzera. Eskerrak ere adin hauetan poz hau emateagatik. Ez dakit zer egin dudan, baina hori bai, Hondarrabia maite dut, asko. Eta bere hizkera berezia ere bai. Joan naiz toki guzietara nerekin eraman dut Hondarbiya. Nere oroitzapen goxoak, barrengo sentimenduak eta sufrimentuak. Paperetan agertu arte, horrela lasaitzen nitzen. Berriro ere eskerrik asko eta Mercedeseri zorionak».

Por su parte Mercedes señaló que «como Lurdes habla un euskera tan bueno, yo por si acaso lo voy a hacer en castellano. Alkate jauna, señoras y señores miembros de la corporación. En primer lugar quiero agradecer esta concesión al ayuntamiento y al pueblo de Hondarribia. Quiero dedicar y compartir esta insignia con mis compañeros de trabajo en aquel ayuntamiento; a los que están y a los que ya se han ido. Todos trabajamos con todas nuestras fuerzas y lo mejor que pudimos al servicio de Hondarribia. No quiero olvidar el apoyo que tuve en mi familia, especialmente en mi marido, en quien tuve siempre la comprensión necesaria para sacar adelante mi labor. Pero sobre todo quiero hacer patente mi agradecimiento a todo el pueblo de Hondarribia, porque me he sentido querida y respaldada estos años. Hiru hitz nahi nuke utzi, haiziari lotuta: Eskerrikasko, bihotz bihotzetik».

El coro de Klink cerró el acto interpretando el 'Agur Hondarribia' de Lurdes Zubeldia que muchos de los asistentes también cantaron.