Diario Vasco

Las cantineras iluminaron la noche

Las cantineras saludan jubilosas desde la carroza ante los vítores de cientos de vecinos.
Las cantineras saludan jubilosas desde la carroza ante los vítores de cientos de vecinos. / F. DE LA HERA
  • Las veinte jóvenes elegidas fueron presentadas ayer

La cuenta atrás ha terminado. Quedan menos de veinticuatro horas para uno de los días más importantes del año. Después de muchos preparativos y algunos ensayos, ayer llegó por fin uno de los momentos más especiales de las fiestas. Txapela roja y vestido blanco. Todas iguales, pero distintas. Las veinte cantineras del Alarde recorrieron las calles de Hondarribia para dirigirse a su presentación en Gipuzkoa Plaza.

Arrate Oronoz (Tamborrada), Carlota Iridoy (Banda), Laura Gamarra (Caballería), Jaione Suarez (Jaizubia), Maddi Aramendi (Arkoll), Irati Ugartemendia (Akartegi), Carla Castro (Pueblo), Naiara Arroyo (Montaña), Irene García (Semisarga), Olatz Palacios (Kosta), Itsaso Zelaieta (Gora Ama Gudalupekoa), Ainhoa Ruano (Ama Guadalupekoa), Mónica Intxausti (Gora Gazteak), María Susperregui (Beti Gazte), Helena Amunarriz (Gora Arrantzale Gazteak), Mercedes Goñi (Mixta), Sara Escalante (Mendelu), Raquel Goikoetxea (Olearso), Nora Morán (Kofradia) y Amets de la Fuente (Artillería) vivieron ayer una noche que, seguro, no olvidarán.

Ellas fueron las absolutas protagonistas. Minutos antes de las diez y media de la noche, las veinte subieron a la carroza que había preparado, como todos los años, la sociedad Klink. Desde el hotel Río Bidasoa iniciaron el recorrido que les llevó por las calles Sabino Arana, Bernat Etxepare, Matxin de Arzu y San Pedro. Fueron acompañadas por la Banda de Música, aunque la mayor parte del tiempo el hilo musical de las calles fueron los aplausos de sus vecinos. Cientos de hondarribitarras no dudaron en apostarse en las aceras para ver pasar y animar a las veinte cantineras.

A la noche de ayer no le faltó de nada. El calor lo pusieron los hondarribitarras que esperan ansiosos la llegada del día ocho. Y la luz fue cosa de las cantineras, que fueron las estrellas que iluminaron la noche.