Goyo Bastida Marino (mercante de buen comer): «En el blog solo escribimos sobre platos y vinos que nos han gustado»

Goyo Bastida en la calle Mayor de Hondarribia, días antes de embarcar y volver a trabajar.
/F. DE LA HERA
Goyo Bastida en la calle Mayor de Hondarribia, días antes de embarcar y volver a trabajar. / F. DE LA HERA

El hondarribitarra se desenvuelve igual de bien en la mar y en la cocina, pero una cosa es el trabajo y la otra un hobbie sin obligaciones

YLENIA BENITO BIDASOANDV@GMAIL.COM

Dice el refrán que 'en martes y 13, ni te cases ni te embarques'. Tal vez fue porque lo pillaron en una comida o porque no cree en este tipo de supersticiones, pero el caso es que Goyo Bastida se embarcó por primera vez un martes y 13 de 2003. En estos catorce años no ha debido de conocer el mal fario, ya que ha perdido la cuenta de las veces que lo ha hecho. Es un marino atípico, tampoco se alimenta sólo de espinacas como el famoso Popeye. Todo lo contrario. A Goyo le apasiona la gastronomía. Tanto que desde hace una década comparte los restaurantes y los vinos que le gustan en 'amigusto.com'.

-¿La cocina o el barco, Goyo?

-¡No puedo elegir! La mar es mi pasión, desde siempre, pero la cocina... ¡es mi hobby! Me gusta mucho cocinar y probar cosas nuevas.

-¿Podrían unirse? ¿Cocinas en el barco?

-No, eso no. En el barco hay quien se encarga de eso. ¡Pero no me importa! Disfruto mucho haciéndolo en casa los otros seis meses del año.

-Lo que sí es cierto es que la pasión por la mar llegó antes que la gastronomía, ¿verdad?

-Sin duda. Yo creo que me subí a una piragua con ocho años y desde entonces no he parado de navegar. Siempre he estado flotando.

-¿Es una pasión heredada?

-No, no tengo antecedentes familiares. (Risas) Solo tengo un tío que sí ha estado aquí en Hondarribia pescando, pero no en la marina mercante como yo.

-Entonces, no tuviste dudas a la hora de elegir profesión...

-Sí, sí. Empecé estudiando 'ingenieros'.

-¿Qué barco se hundió para cambiar de idea?

-Ninguno, pero no sé, no pensé en dedicarme a esto profesionalmente. Era lo que más me gustaba, sí, pero no creía que pudiera ser un trabajo. Conocía la navegación deportiva, pero no sabía nada de la carrera de marino mercante, así que me parecía demasiado. En cualquier caso, no duré mucho en ingeniería. Después del primer año, me di cuenta que tenía que dedicarme a lo que de verdad me gustaba: la mar.

-Golpe de timón y recuperamos el rumbo.

-Así es. Finalmente estudié lo que me gustaba. Esa piragua a los ocho años me marcó. (Risas)

-Después de estudiar, ¿cuándo te embarcas profesionalmente por primera vez?

-Es muy curioso, lo recuerdo perfectamente porque fue un martes 13.

-Yo creía que estaba prohibido embarcar los martes y 13...

-Pues no, yo lo hice. En ese momento casi no lo pensé. Me llamaron el 10 de septiembre, que estaba de comilona. No sé si fue por el gintonic o los nervios, pero ni me di cuenta de que iba a embarcar un martes 13. No me ha debido de dar mala suerte, esa fue mi primera vez en 2003 y no he parado de hacerlo.

-¿Recuerdas a dónde fuiste?

-Más o menos. Sé que es de los pocos embarques que he hecho en una compañía nacional. Aquella vez lo hice en Palma de Mallorca. Luego, casi todos los trabajos han sido en el extranjero.

-¿Dónde?

-Ahora navego en Asia. Siempre.

-¿Por qué? ¿Qué hay allí o qué llevas allí?

-Gas. Cargamos en el Golfo Pérsico y descargamos en Tokyo, en Japón.

-Otro mundo...

-Bueno, los barcos de por sí ya son otro mundo.

-¿Sí? ¿Tan grande es tu camarote?

-(Risas) ¡Tengo más sitio en mi cabina que en mi casa!

-El camarote de los Marx parecía pequeño...

-Todo ha cambiado mucho. Ahora las estancias en los barcos son mejores y muy cómodas. En casa, con los niños, tengo menos sitio para mí. (Risas) La única diferencia es que en el barco todo esta atornillado.

-¿Por si chocáis contra un iceberg?

-¡No! Porque el barco se mueve mucho. Nuestro barco es grande, el puente está a 65 metros del agua, pero cuando el barco tiene balance, hay que atarse a la silla.

-¿Con qué tipo de meteorología navegáis?

-Frío no pasamos, pero en la zona del índico y del pacifico en época de monzón o tifones es complicada. Hay que ir con cuidado.

-Supongo que también te preguntarán mucho por los piratas...

-Sí, así es, pero ya no hay la piratería de antes. Yo he visto secuestrar un barco, sí, pero una vez que las compañías se han gastado el dinero que tenían para las medidas de seguridad, han desaparecido. Ahora hay pequeños robos en la zona de Somalia, pero poca cosa.

-¿Estáis pendientes de ello?

-No, a nosotros lo que más nos preocupa, o condiciona, es la meteorología. La rutina en los barcos en mar abierta, además de la navegación propia, es sobre todo controlar la meteorología. Nuestros viajes duran entre catorce y quince días, pero estamos muy controlados por el tiempo. Si hay que estar en Tokyo a las 9.45, hay que estar a las 9.45. Ni antes, ni después. Ir demasiado rápido puede suponer un costo extra en combustible de cientos de miles de dólares, pero tampoco puedes ir muy despacio por si luego te toca mal tiempo.

-Vaya, hay que estar concentrado además de incomunicado.

-Incomunicados no, eso ya no. Las comunicaciones han cambiado mucho. Recuerdo que con mi primer teléfono satélite el minuto costaba mil pelas. Llamaba a Noemí, mi mujer, dos minutos a la semana. Ahora ya no sabemos qué contarnos.

-Ahora tienes whatsapp y hasta un blog, ¿verdad?

-(Risas) ¡Sí! Hace tiempo además. El blog yo creo que tendrá unos diez años. ¡Igual estamos de aniversario!

-'Amigusto.com', habla de tu otra pasión: la gastronomía.

-Así es, pero es un hobbie y así tiene que seguir. Me refiero a que no es algo profesional, mis ingresos no dependen de ello. Y tampoco escribimos o recomendamos bajo contratación. En 'amigusto.com' hay restaurantes y vinos que nos gustan, pero nos gustan por haberlos probado por iniciativa propia.

-Es un blog de cosas ricas...

-Sí, no existe un 'adisgusto.com'. (Risas) Eso también es parte de nuestra filosofía, la red y los medios ya están llenos de cosas que no gustan, nosotros solo hablamos de cosas que sí nos gustan.

-Supongo que te gustará cocinar.

-¡Mucho! Eso de tener seis meses al año libres... Me han dado para mucho. Además, me gusta mucho hablar con los cocineros. Me gustan mucho las técnicas, tengo muchos cachivaches en casa.

-¿En tu casa siempre cocinas a tu gusto o a gusto de todos?

-En eso no me puedo quejar, tengo buen foro, ¡siempre les gusta lo que cocino!

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