'Custodia fluvial' para proteger la cuenca del río Bidasoa

Vizcay, González, Celihueta, García, Urdánoz, Pérez y Maestu ayer en Bertiz. /  A.D.C.
Vizcay, González, Celihueta, García, Urdánoz, Pérez y Maestu ayer en Bertiz. / A.D.C.

Nueva firma de Medio Ambiente con el Club de Pescadores 'Nazas del Bidasoa' en Bertiz

ALICIA DEL CASTILLO BERTIZARANA.

La Dirección General de Medio Ambiente y el Club de Pescadores 'Nazas del Bidasoa' firmaron ayer en Bertiz el segundo protocolo de 'Custodia Fluvial en Navarra' para trabajar conjuntamente en la protección del entorno del río Bidasoa, así como en el ámbito de los espacios protegidos de la Red Natura 2000 de la cuenca.

El acuerdo los suscribían ayer en el Parque Natural de Bertiz, la directora general de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Eva García Balaguer, y por el presidente del club, Martín Urdánoz Erviti. Les acompañaban Nekane Vizcai, jefa de la sección piscícola; David González y Joseba Celihueta, del Club; César Pérez, director del Servicio de Agua y Josefina Maestu, gerente de GAN.

Se trata del segundo acuerdo de estas características que se formaliza en Navarra. El primero se formalizó en agosto con el Club Deportivo de Cazadores y Pescadores de Baztan en el entorno de los ríos Baztan-Bidasoa y Leitzaran, así como en el ámbito de los espacios protegidos de la Red Natura 2000 de la cuenca (Señorío de Bertiz, Belate y Artiku-tza).

Life-Irekibai

La iniciativa nace en el seno del proyecto europeo LIFE-Irekibai y recoge las conclusiones del proceso de participación de la pesca en Navarra que se ha llevado a cabo el último año. Tiene como objetivo implicar a la ciudadanía en la conservación y mejora de los ríos y en la gestión de las zonas especiales de conservación Natura 2000 de la citada cuenca, tal y como ha indicado la directora general de Medio Ambiente, Eva García Balaguer, en el acto de firma del protocolo, quien ha subrayado que «queremos seguir formalizando este tipo de modelos colaborativos que sean un estímulo para iniciativas similares que se propongan en entornos fluviales de nuestra comunidad».

Durante el mes de noviembre se llevarán a cabo Jornadas de Puertas Abiertas para las visitas a la Nasa de Lesaka y a la piscifactoría de Oronoz-Mugairi programadas para el mes de noviembre, en las que se dará a conocer la labor que allí se realiza.

El presidente del Club de Pescadores Nazas del Bidasoa, Martín Urdanoz Erviti, consideraba «muy importante que las sociedades de pesca colaboremos y participemos en la mejora de nuestros ríos».

Club Nazas

El club es una entidad sin ánimo de lucro, que inició su andadura en 2015, y es una asociación de pescadores diversa y dinámica, con muchas ganas de promover iniciativas de conservación y mejora en el río Bidasoa. La firma de este protocolo busca consolidar la labor en gestión piscícola que se lleva realizando con distintas sociedades de pesca en Navarra y avanzar en la realización de más actividades de conservación y divulgación ambiental entre sus asociados y la ciudadanía, con el objetivo de que la conservación de estos valores ecológicos redunden en beneficio de las especies piscícolas y los hábitats de la cuenca, así como de las localidades implicadas.

Este protocolo de colaboración con el Club Deportivo de Pescadores de las Nazas del Bidasoa establece cauces para el asesoramiento mutuo y la realización de acciones de sensibilización para pescadores, otros usuarios del río y la población local, difundiendo los conceptos de la pesca sostenible y la pesca tradicional. Igualmente, en el marco de estos acuerdos, se plantea el intercambio de información y documentación.

El acuerdo incluye la colaboración con Guarderío Forestal para realizar estudios técnicos de las especies ligadas al río, acciones concretas sobre el terreno o de mejora de la situación de las especies salvajes. El Club se compromete a formalizar una red de voluntarios estables.

Bidasoa

Diversos factores históricos y geográficos han hecho que el Bidasoa acumule gran cantidad de obstáculos que interrumpen su continuidad. Como resultado, los ecosistemas se han visto alterados y las especies más sensibles (mamíferos semiacuáticos como el visón o el desmán, y peces como el salmón) han visto reducida o fragmentada su zona de distribución. Esto, unido al aislamiento genético y otros efectos asociados, hace necesaria una colaboración que garantice continuidad y su capacidad para recuperarse y ser vigilante ante nuevas presiones.

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