Licitado por 9,3 millones el nuevo acceso al centro de Irun desde la AP-8

Rotonda de Oinaurre, en Irun, que quedará conectada con la AP-8/F. DE LA HERA
Rotonda de Oinaurre, en Irun, que quedará conectada con la AP-8 / F. DE LA HERA

Se prevé que las obras empiecen a final de año y que el semienlace que dará servicio a 2.500 vehículos diarios esté ejecutado a final de 2019

Gaizka Lasa
GAIZKA LASA

Bidegi ha sacado a licitación la ejecución de uno de los proyectos más esperados por la ciudadanía de Irun, el de las obras que darán a este municipio un nuevo acceso desde la AP-8 facilitando las entradas y salidas de la zona sur de la ciudad (Belaskoenea-Bentak) desde y hacia Donostia.

La sociedad foral de infraestructuras anunció ayer el inicio de un concurso que cuenta con un presupuesto base de 9.347.892 euros más IVA y mantuvo su previsión de que los trabajos comiencen para finales de año. La empresa adjudicataria dispondrá de 12 meses para ejecutar la obra, por lo que la nueva salida de Irun verá la luz a finales de 2019.

El semienlace estará a la altura del punto kilométrico 4,300 de la autopista, en Lapize auzoa, entre Behobia y el peaje de Irun-Barrera. El proyecto comprende la construcción de un vial doble, una rotonda, un viaducto y los carriles de entrada y salida de la autopista.

La nueva conexión partirá desde la actual rotonda de Oinaurre, a pocos metros de Elizatxo hiribidea, uno de los ejes principales de entrada a la ciudad y en la que confluyen las calles Arabatenea y Jostun Kalea. El vial desembocará en una nueva rotonda de 50 metros de diámetro exterior. De la rotonda saldrá el vial de acceso que en forma de pendiente conectará con la autopista en sentido Donostia. Asimismo en esta rotonda confluirá el vial de salida de la autopista y el vial de conexión con la Ronda Sur. El vial de salida, también en pendiente, contará con un paso superior de 47 metros por encima de la AP-8.

Se trata de una solución planteada para resolver los problemas de densidad que se generan para acceder hasta el centro de Irun, municipio de 60.000 habitantes con dos salidas de autopista en los dos extremos de la ciudad. Se prevé que el nuevo semienlace atienda a una demanda de 2.500 vehículos al día, lo que, además de mejorar la movilidad hacia el centro de la ciudad, facilitará y agilizará el tráfico en la GI-636, donde confluyen los tráficos de Irun y de Hondarribia.

La actuación era conocida de antemano como compromiso foral, pero el diputado general, Markel Olano, y la diputada de Infraestructuras Viarias, Aintzane Oiarbide, anunciaron en marzo que la promesa se hacía realidad. A falta de conocer las ofertas económicas de los licitantes, el presupuesto base de licitación parte por encima de la inversión estimada anunciada entonces por los responsables forales, que cuantificaron la actuación en unos 8 millones. En cualquier caso, según explicaron, las cantidades serán asumibles «gracias a la solvencia económica de Bidegi». Se trata de otro desembolso que la Diputación se permite por encomiendas a la sociedad foral después de la novación de su crédito, que le liberó el uso de 50 millones.

Seis millones a la Ronda Sur

Además de este proyecto, la institución foral ha comprometido una partida de 6 millones para la financiación de la Ronda Sur, la variante que dará continuidad a la nueva salida de la autopista y bordeará el casco de Irun generando nuevos accesos a su trama urbana. La Diputación pondrá el dinero aunque será el Ayuntamiento de Irun el que ejecute el proyecto, además de abonar un millón de euros para completar la financiación. Se espera que las dos obras pueden llevarse a cabo de manera coordinada y acaben al mismo tiempo, a finales del próximo año.

El anuncio de esta partida terminó precisamente con la polémica suscitada entre la Diputación y el Ayuntamiento de Irun, cuyo alcalde, José Antonio Santano, puso en duda el compromiso adoptado por el diputado general, Markel Olano, para financiar la Ronda Sur.

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