Tan solo 33 salmones capturados este año en la temporada de pesca

Ignacio Zalakain pescaba el primero de la temporada. / A.D.C.

ALICIA DEL CASTILLO BORTZIRIAK.

El lunes 31 de julio se cerraba la temporada de pesca de salmón en el río Bidasoa. El cierre lo marcaba este año ese día, o antes, si se hubiese alcanzado la cifra de 78 capturas. Pero la de este año ha sido la peor desde hace tiempo si se repara en los pocos ejemplares capturados: 33. Los datos todavía son peores si se tiene en cuenta que por la central de control que el Gobierno de Navarra posee en Bera, tan solo han pasado 29 salmones, cuando otros años para estas fechas ya se habían contabilizado unos 80.

Pocas lluvias

Los pescadores se temían una temporada diferente, sobre todo por el derribo de la presa de Endarlatsa, que ha cambiado la fisonomía del cauce.

Pero muchos coinciden en que la falta de agua ha sido el principal problema. Apenas ha llovido y el Bidasoa baja con muy poco caudal. «Los salmones no sienten la llamada del río. Tan solo se ha visto alguno más cuando ha llovido algo y ha sido un verano bastante seco. Hay que tener en cuenta que debido precisamente por la poca agua y para proteger la población de salmón, en Asturias y Cantabria optaron por cerrar la temporada antes de tiempo», explicaban algunos esta semana.

Habrá que esperar a diciembre para conocer cuántos ejemplares regresan al río para desovar. Se vienen registrando por temporada durante los últimos años entre 350 y 500 aproximadamente. Puede parecer una buena cifra, pero lejos, muy lejos, quedan los miles de salmones que se contabilizaban antes en el río Bidasoa.

También se ha perdido los grandes ejemplares, con 3 y 4 años de más y que alcanzaban más de 13 kilos de peso. El pasado año apareció uno muerto en el río.

Esta temporada el salmón capturado de mayor tamaño ha sido un ejemplar que daba en la báscula 6,100 kilos.

Desde el 1 de mayo

La temporada se abría el pasado 1 de mayo y a los pocos minutos salía el 'Lehendabiziko', el primero. Lo pescaba Ignacio Zalakain, de Lezo (Gipuzkoa) y lo hacía tan solo doce minutos después de la apertura oficial de la campaña.

El 'lehendabiziko' era pescado en el tramo conocido como Villanueva, en el término de Endarlatsa. Pesaba 4.700 gramos, medía 800 milímetros de largo y 150 de altura, era un ejemplar salvaje, no estaba marcado (no tenía microchip ni la aleta adiposa marcada) y no procede de una repoblación.

El ejemplar, el único que se puede comercializar en toda la temporada, lo compró el restaurante donostiarra Rekondo por 1.800 euros.

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