San Miguel conoce a sus fieles más txikis

Una pequeña besa la imagen del Arcángel San Miguel, sostenida por Mikel Garziandia./Belauntzaran
Una pequeña besa la imagen del Arcángel San Miguel, sostenida por Mikel Garziandia. / Belauntzaran

El santuario de Aralar ha sido escenario de una inusual misa mayor en la que los más pequeños han sido los protagonistas

ELISA BELAUNTZARAN

Entre lloros y algún pequeño grito ha celebrado este domingo Mikel Garziandia la misa mayor en el santuario de Aralar. El capellán de San Miguel lo considera como algo «normal», ya que los protagonistas han sido los más txikis y ha sido casi imposible lograr la solemnidad que rezuma habitualmente el antiguo santuario mientras niños de meses (o incluso de tan solo unos días) permanecían en sus carros o en los brazos de sus progenitores o abuelos. Todos ellos acudieron con el objetivo de saludar al Arcángel San Miguel que, según comentaban, «nos cuida todo el año, o eso le pedimos cada mañana, y de momento nos va bien. Por eso hemos venido, para agradecérselo», comentaba Ramón, que había acudido con su nieto Josu desde Tolosaldea.

El chaval, de cuatro año, constituye la tercera generación de la familia bajo el halo protector del santo, ya que antes sus abuelos habían llevado a su padre al santuario y, siguiendo la tradición, ha acudido en esta especial jornada en la que los más pequeños son presentados a San Miguel.

Beñat, Leire, Maren e Irati han acudido con sus padres desde Arantza y en su caso la historia también se repitea, ya que los primos acudieron con sus padres y abuelos para besar la imagen del Arcángel, como lo hicieran sus padres.

Tras la veneración de San Miguel, los pequeños que han querido pasar a engrosar la lista interminable de amigos del Arcángel, han recibido su ‘título’ de manos de José Mari Ustarroz, presidente de la cofradía de Amigos de San Miguel de Aralar. Ustarroz se mostraba muy satisfecho porque este año eran 75 nuevos chavales los que formaban la gran familia de pequeños amigos de San Miguel.

Imagen restaurada

Mientras continuaba con el reparto entre los más pequeños, los mayores se acercaban a besar la renovada imagen del Arcángel que Mikel Garziandia sostenía con orgullo en sus manos. Imagen que lucía un brillo especial y que más de un devoto ha querido apreciar de cerca tras haber sido restaurada. Según los estudios que le han sido realizados, se ha podido determinar que la madera que se encuentra en el centro de la Cruz que sostiene el Arcángel sobre su cabeza «es un fragmento de ciprés rojo, material con el que se realizó la cruz donde fue crucificado Jesucristo».

La imagen, que ha sufrido un total de 22 intervenciones a lo largo de su historia, presentaba un deterioro en el recubrimiento dorado de la plata según los expertos y por ello, «se optó por la realización de un réplica del vestido del ángel, incluidas las alas y la cruz, ejecutadas en plata chapada en oro».

Según los expertos que han analizado la estructura de madera del Ángel de Aralar, contiene en su interior una cápsula del tiempo, recipiente de metal que alberga textos del siglo XIX y restos de madera. Mientras Garziandia explicaba los trabajos realizados en la imagen del Arcángel, destacaba que «el santuario está muy vivo» y miraba a su alrededor. Los pasillos del interior del santuario estaban llenos de los jóvenes devotos que se despedían de San Miguel.

En el exterior, más de uno se ha acercado a la zona acotada en la que se están realizando trabajos arqueológicos para conocer la vida e historia de los antiguos pobladores del santuario de Aralar, «que a buen seguro mostrarán cosas muy interesantes».

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