El Menhir de Soalar sufre un fuerte deterioro por inclemencias meteorológicas

El menhir a descubierto en el jardín del Museo Etnográfico./A.D.C.
El menhir a descubierto en el jardín del Museo Etnográfico. / A.D.C.

Se podría trasladar para ponerlo a cubierto y frenar su desgaste

ALICIA DEL CASTILLOBAZTAN.

El Menhir de Soalar es un impresionante megalito, de 4,35 metros de altura y un peso de unos 3.500 kilos. Se puede ver en el jardín posterior del Museo Etnográfico Jorge Oteiza de Elizondo-Baztan, donde se trasladó y puso en pie después de que se hubiera perdido su pista. Ahora es de nuevo noticia porque se encuentra en serio deterioro a causa de las inclemencias meteorológicas, por lo que se estudian distintas soluciones.

El monumento megalítico se localizó e identificó en el paraje Soalar en el año 1974 por el padre Francisco Ondarra (Aita Ondarra), capuchino en el Colegio de Lecároz. El menhir estaba tumbado y lo descubrió cuando estaba buscando restos megalíticos. Él fue quien lo catalogó e informó a la Institución Príncipe de Viana (sección de Cultura del Gobierno de Navarra) que le publicó los datos recogidos en 1976.

Con posterioridad, en 1992, el megalito desapareció de su emplazamiento original, aunque de nuevo fue localizado por Aita Ondarra un año más tarde. Estaba tirado al borde de un camino en el paraje Ezkaldo de Gartzain y a unos 15 kilómetros de distancia de Soalar. Parece ser que un vecino, desconocedor de su importancia, lo había retirado de donde se encontraba, para utilizarlo con posterioridad.

Llama más la atención que después volvió a desaparecer para ser localizado en el jardín de una casa de Gartzain, donde se utilizaba como pie para una canasta de baloncesto. Por fin se recuperó y se decidió su traslado al lugar que ahora ocupa, en el jardín del Museo Etnográfico Jorge Oteiza de Baztan.

En el jardín del Museo

El menhir dio más sorpresas, cuando fue objeto de un riguroso estudio por parte de los arqueólogos Primitiva Bueno, Rodrigo de Balbín y Rosa Barroso. Además de confirmar su valor, con un análisis lumínico y fotográfico descubrieron que contenía una serie de grabados y bajo relieves que testimonian que se trata del monumento a un guerrero. El que hubiera estado durante tanto tiempo tumbado, con los relieves en la parte de abajo, lo salvó del deterioro.

Colaboraron también Itziar Zabalza y Josu Cabodevilla, profesores en el Instituto de Lekaroz-Baztan, que editaron un trabajo sobre megalitismo en Baztan. El menhir se instaló en el museo sujeto por un armazón de acero inoxidable diseñado por el arquitecto Eduardo Zubikoa, con los miembros de la asociación de Amigos del Museo.

Deterioro

Sin embargo, el tiempo meteorológico se ha puesto en contra del menhir. La lluvia está afectando a los grabados y por eso se estudia una solución.

En uno de sus últimos plenos, el Ayuntamiento de Baztan trató este tema y de acuerdo con técnicos de Cultura de Navarra, decidió que es preciso adoptar una solución. Se podría darle algún tipo de protección y trasladarlo a cubierto. Uno de los lugares que se podrían estar barajando es la propia Casa Consistorial del Valle, donde podría instalarse en el hueco de la escalera.

Puriosenea

No hay que olvidar que en la actualidad, el lugar donde se encuentra el menhir es la Casa Museo Puriosenea, privada, pero cedida para la creación del Museo. El plazo se ha prorrogado durante este año, pero las distintas partes, Amigos del Museo, Ayuntamiento, pueblo de Elizondo, Gobierno de Navarra y la familia propietaria de la Casa, deberán estudiar las distintas posibilidades de cara a futuro.

La casa Puriosenea de Elizondo, convertida en museo etnográfico desde 2003, es uno de los edificios más antiguos del casco urbano la localidad. Data de finales del siglo XV y principios del XVI y su encanto exterior es un pequeño aperitivo de lo que el visitante puede encontrar tras sus muros: una magnífica colección de piezas relacionadas con las formas de vida y de trabajo propios del valle de Baztan ya desaparecidas o transformadas radicalmente en las últimas décadas.

La historia de este museo se remonta al año 2001, cuando la familia Iturria-Repáraz cedió durante 15 años el uso de esta casa al pueblo de Elizondo con el fin de que se destinase a albergar un museo que recogiese la historia y costumbres de Baztan. Dos años más tarde nacía el Museo Etnográfico de Baztan Jorge Oteiza, denominado así porque que el artista vasco Jorge Oteiza donó en 2002 la escultura 'Maternidad', que se encuentra en el pequeño jardín frente al museo.

Además, el museo ofrece también una muestra permanente de obras del artista Javier Ciga. La colección incluye óleos, una acuarela, dibujos a lápiz y a carboncillo, de la Fundación Ciga, Ayuntamiento de Baztan y Gobierno de Navarra para rendir homenaje a la relación pictórica y personal que mantenía con el valle. Gracias a esta exposición permanente, el museo ofrece al visitante un recorrido evocador del pasado del valle, doblemente atractivo al conjugar la contemplación de los enseres recuperados del olvido con las escenas que recrean, con una gran calidad artística, los ambientes en los que fueron utilizados.

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